Tito Bustillo convence al turismo

Vecinos de Oviedo y Gijón alaban el contenido del centro de interpretación, criticado por varios sectores de Ribadesella El recién inaugurado museo riosellano afronta su primer fin de semana de apertura

EVA SANROMÁNRIBADESELLA.
Un grupo de personas atiende a la explicación durante una visita guiada por el centro de interpretación de Tito Bustillo. ::
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Un grupo de personas atiende a la explicación durante una visita guiada por el centro de interpretación de Tito Bustillo. :: ACEBAL

Al parecer los de casa han sido los más exigentes para con su flamante Centro de Arte Rupestre de Tito Bustillo. Con las críticas de algunos sectores y vecinos del concejo de Ribadesella contrastan las opiniones de los visitantes foráneos que, durante el fin de semana, han elegido como opción de ocio el tan anunciado museo. Y lo cierto es que para la mayoría de ellos «este museo está genial, es completo, didáctico, entretenido y moderno». Aunque son sólo las opiniones de algunos, la mayoría de Gijón y Oviedo, de los cientos de visitantes que ayer se adentraron por los negros pasillos de un rincón que pretende hacer un viaje de veinte mil años atrás valiéndose de las tecnologías más modernas.

La gijonesa familia Barriendos ya había terminado su visita a la una de la tarde. «Ha sido interesante», concluían cuando, a su vuelta hacia la entrada, después de visitar las seis salas expositivas, «vamos repasando un poco las explicaciones del guía» en cuya explicación se extiende tan sólo 45 minutos, un tiempo excesivamente corto si uno quiere profundizar en la realidad de la historia de Tito Bustillo y todo lo que ocurrió en sus húmedas paredes. Beatriz ya conoce la cueva y considera que el centro «es un buen complemento», algo «sorprendente» porque existe información «que en la cueva realmente no tienes». Por ejemplo, «cómo descubrieron todo esto o poder profundizar en el Camarín de las Vulvas», explica. Aunque reconoce que «imaginaba algo similar a Altamira en cuanto a réplicas y reproducciones», lo cierto es que el museo no le ha decepcionado porque es, a su juicio, «diferente e instructivo».

Por eso le ha llamado la atención a Marcos Fernández, también de Gijón. Dice que el interior del museo «reproduce el interior de la cueva de una manera amena y educativa para los niños, más fusionada con la actualidad», aunque hay que ser conscientes, y esto tal vez es un punto negativo, de que el paseo por el centro interpretativo «no implica saber cómo es la visita a la cueva, puesto que aquí no se reproduce la humedad, ni el frío, ni las gotas de agua», subraya.

De esto también es consciente Emilio González, vecino de Oviedo, que no conoce la cueva. Sin embargo, el museo «es una buena forma de conocerla» porque hace que aquellos que no se han adentrado en la caverna resguardada por el macizo de Ardines «tengamos una ligera idea de lo que hay en su interior».

Aunque «serían necesarias más réplicas a mi juicio», señala José Fernández. Junto a su hijo Pablo, de seis años, y su mujer Paz Rollán, también concluye pasadas las doce y media su visita al museo. «Vinimos porque leímos en EL COMERCIO que eran jornadas de puertas abiertas y aunque no es nuestra predilección visitar museos queríamos conocer este y traer al niño», explica. Y al niño le «ha encantado todo», pero sobre todo, «los picos con los que bajaron a la cueva». A sus padres, sin embargo, les parece un museo un tanto «simple» en cuanto a la falta de reproducciones. Sin embargo, «nos ha gustado mucho» porque «transmite una noción básica de cómo comenzó la cueva y qué hay en su interior». No obstante, la primera sala, en la que a través de noticias en los medios de comunicación y audiovisuales se narra la historia de cómo se inició todo, no ha convencido mucho. «Hay demasiada información que puedes obtener buscando en una enciclopedia, leyendo folletos, en internet o en cualquier sitio», señala José. Aún con todo, «el montaje es muy bueno» y ha recibido el aplauso de los turistas, y de algún riosellano. María Blanca es de Cuerres y a su juicio «es muy curioso» e «impactante saber y poner cara en los audiovisuales a los descubridores», dice.