«Este documento puede durar otros mil años si se le da el debido cuidado»

El coordinador de la restauración asegura que efectuar la labor ha sido «un honor por todo lo que el texto significa en la historia de Avilés» Juan Ramón Romero Director de Conservación del Archivo Histórico Nacional

R. BALBUENAAVILÉS.
Romero, ayer en el casco histórico de Avilés. ::
                             MARIETA/
Romero, ayer en el casco histórico de Avilés. :: MARIETA

Asegura que en el día a día pasan por sus manos y las de su equipo decenas de legajos de todas las épocas, pero que el Fuero de Avilés «va a ser un recuerdo especial para todos». Juan Ramón Romero Fernández-Pacheco, director de Conservación del Archivo Histórico Nacional, ha coordinado todo el proceso de restauración de la carta medieval avilesina recuperada en 2010, un documento que considera «referencial».

-¿Qué dificultades entraña restaurar un documento de este tipo?

-Realmente, esta copia del Fuero no ha tenido dificultades excesivas para esta labor, ya que tanto el pergamino como las tintas estaban en bastante buen estado. El que ya estaba en Avilés sí presentaba bastantes pérdidas tanto de tintas como de pergamino en la parte inferior, subsanadas en una restauración previa. Los problemas de este 'nuevo' ejemplar vienen de la deshidratación, y algunas pequeñas roturas por los pliegues.

-¿Cuál es la durabilidad media de estos documentos?

-Es curioso, pero el pergamino es el soporte para escribir que más dura en buenas condiciones de todos los que existen. Todos los inventados con posterioridad como el papel de trapo, el de celulosa o los soportes electrónicos e informáticos tienen una vida mucho más corta. Y en concreto, el del Fuero de Avilés puede durar otros mil años, o incluso más, si se conserva con los cuidados debidos.

-Y esos cuidados ¿en qué factores se concretan?

-Hay que partir de la base de que un pergamino es piel y que, por tanto, responde al paso del tiempo de un modo parecido a la nuestra, envejeciendo, siendo sensible al frío, al calor, a la humedad... Por eso, el entorno medioambiental es la clave para que se conserve bien. Y no me cabe duda de que en el Archivo de Avilés se dan esas condiciones.

-Volviendo al proceso de recuperación ¿se han empleado métodos químicos o físicos?

-A cada parte del proceso le corresponde uno de ellos. Hay un componente físico, que es el soporte, y otro químico, que son las tintas. La labor se reduce a recuperar las partes perdidas y estabilizar las que se han conservado. Habitualmente hay también elementos patógenos, agresivos, que se resumen en la acción del usuario, la manipulación. Aunque realmente, en lo que nos ocupa, esto apenas ha tenido incidencia, ya que nos consta que el documento ha estado guardado bajo siete llaves, y apenas ha sido manejado en mucho tiempo.

-¿Y hay alguna condición especialmente adecuada para que esos mil años de buena conservación se prolonguen en el tiempo?

-Hemos preparado e instalado el Fuero en el Archivo Nacional para que así sea, pero en todo caso, hay que respetar unas condiciones fundamentales: la temperatura no debe superar los 20 ó 21 grados, ni bajar de los 17 ó 16. En cuanto a la humedad relativa, ésta debe ser estable, en torno al 50%.

Trabajo en equipo

-¿Cuántas personas han tomado parte en esta restauración?

-Fundamentalmente yo me he encargado de tomar las decisiones de lo que había que hacer. Aparte de mí mismo, tenemos un laboratorio de química, encargado de la analítica y encabezado por José Luis Ibáñez. Y luego se cede el resultado a una restauradora, que en esta ocasión ha sido a Elena Reus García-Bedoya, que han sido las manos de gran parte del trabajo.

-¿Es habitual en su quehacer diario manejar este tipo de legajos, con tanta antigüedad?

-Sí, no nos es extraño en la medida de que tenemos una 'colección', si se me permite el término, que cuenta con unos 170.000 documentos de la época medieval.

-¿Y en lo personal, qué significa para ustedes haber llevado a buen puerto esta labor?

-Siempre es un placer concluir bien una restauración, pero en este caso, ha sido un honor. Y lo digo por lo que significa el Fuero para Avilés a lo largo de su historia. No me cabe duda de que es un referente sociocultural, algo que no es habitual en esos miles de documentos a los que antes me refería. Este sí lo es.

-Los números son algo poco grato, pero en todo caso ¿cuánto puede valer este documento y el trabajo desempeñado para que luzca renovado?

-Bueno, existe un mercado en el que estos objetos tienen un valor, como lo puede tener un Picasso en el mundo de la pintura. En ese sentido, vale lo que un comprador llegue a pagar por él. En cuanto a lo que nosotros hemos hecho, el valor es lo de menos. Lo que importa es el resultado final, que nos ha supuesto una gran satisfacción.