«Hay quien empieza a beber a los 12 años y a los 20 ya es alcohólico»

«Me da mucha pena ver que los universitarios celebran el final de curso con botellones»Primitivo Cachero Presidente de Alcohólicos Anónimos en España

OVIEDO.
Primitivo Cachero, en Oviedo, tras la apertura de la XXXII Conferencia del Servicio General de Alcohólicos Anónimos en España, entidad que preside. ::                             JESÚS DÍAZ/
Primitivo Cachero, en Oviedo, tras la apertura de la XXXII Conferencia del Servicio General de Alcohólicos Anónimos en España, entidad que preside. :: JESÚS DÍAZ

No se cansa de decirlo: el alcoholismo es una enfermedad, una adicción y no algo voluntario. «Nadie es alcohólico porque quiere, como nadie contrae cáncer porque le dé la gana», repite por tercera vez cuando llevamos apenas un minuto de entrevista. Primitivo Cachero, licenciado en Filología Románica y profesor jubilado de bachillerato, sabe de lo que habla, puesto que preside Alcohólicos Anónimos en España. Durante este puente de Semana Santa, representantes de todo el país se han reunido en Oviedo para debatir sobre estrategias y actuaciones para lo que queda de año. Natural de Lena, aunque residente en Oviedo, Cachero conoció el buen hacer de la entidad por familiares que en el pasado tuvieron problemas con el alcohol. Ahora, desde su cargo de presidente, intenta devolver algo de la ayuda que otrora brindaron a amigos y allegados.

-¿Llegan muchas peticiones de ayuda a Alcohólicos Anónimos?

-En España contamos con unos 550 grupos y del orden de unos 10.000 miembros. Hubo un repunte importante entre los años 1980 y 2010, cuando pasamos de 53 grupos a 550, pero ahora estamos un poco estancados.

-¿Y en Asturias?

-En Asturias hay 32 grupos y entre 600 y 700 personas.

-Dice que Alcohólicos Anónimos es una entidad un poco estancada, pero, ¿no será porque los problemas relacionados con el consumo de alcohol hayan disminuido, no?

-No, no, al contrario. Lo que ocurre es que sigue habiendo mucha dificultad para que una persona se reconozca alcohólica y dé el paso de pedir ayuda. Desde que se detectan los primeros problemas hasta que el afectado los asume, suelen pasar muchos años.

-¿Cuál es el perfil de la gente que se acerca a la entidad?

-Por lo general, son personas de entre 40 y 50 años, la mayoría, hombres, pero en los últimos años tenemos también más mujeres. Actualmente, el porcentaje llega al 35%.

-¿Se oculta más el alcoholismo cuando se trata de una mujer?

-En el caso de las mujeres es mucho peor, porque la discriminación social es todavía mayor. En primer lugar porque la familia suele abandonarlas, empezando por el marido. Las mujeres suelen quedar tiradas ante este tipo de situaciones, mucho más que los hombres.

-¿Tienen también casos de jóvenes?

-Sí, claro. Un 15% de los que acuden a Alcohólicos Anónimos tienen menos de 30 años.

-¿Y por debajo de esa edad?

-También. Tenemos casos de chicos de 20 años.

-Pero para ser alcohólico a los 20, ¿a qué edad empezaron a beber?

-De chiquillos. Tenemos personas que dicen que empezaron con 12 años y que a los 20 ya bebían como cosacos y eran completamente alcohólicos. Muchos están ahora rehabilitados.

Rehabilitación de por vida

-¿Qué éxito tienen las terapias?

-Las terapias suelen tener éxito, aunque hay de todo. Hay gente que suele abandonarlas, sobre todo, las personas de menos edad. Muchas llegan pensando que les vamos a dar una pastilla y que se van a curar, pero lamentablemente el alcoholismo es una enfermedad incurable y el tratamiento es de por vida. Lo dice la propia OMS.

-¿Han pensado alguna vez en abandonar el anonimato, como ocurre con otras adicciones en las que la gente suele 'salir del armario'?

-La filosofía y los principios de Alcohólicos Anónimos se basan, precisamente en eso, en preservar la identidad de las personas que llegan pidiendo ayuda. Aunque creamos que se ha avanzado mucho, el alcoholismo sigue siendo un estigma social importante. Además, el anonimato contribuye a que todo el mundo sea tratado de igual manera, sin tener en cuenta su clase social, su ideología o sus creencias.

-¿Por qué cree que sigue siendo un estigma social, si el alcohol es una sustancia legal, fácil de adquirir y muy presente en la vida de todo el mundo?

-Es paradójico, pero es así. Seguimos teniendo la imagen del borracho tirado en la calle, diciendo tonterías, y somos incapaces, como sociedad, de ver el alcoholismo como una enfermedad. Nadie es alcohólico porque quiere, y tenemos que hacer un esfuerzo para cambiar nuestra mentalidad. Un alcohólico es tan enfermo como una persona que sufre cáncer y, por tanto, no hay que marginarlo, sino ayudarlo.

Bebemos más que antes

-¿Cómo ve la moda del botellón entre los jóvenes?

-Alcohólicos Anónimos no se pronuncia sobre eso, aunque tengo mi opinión personal.

-¿Y cuál es?

-El botellón me parece una práctica nociva. Consumir alcohol de forma abusiva todos los fines de semana no es bueno. Eso es algo de sentido común. Aunque es verdad que no todos los que practican botellón van a ser alcohólicos en el futuro, el caso es que sí habrá un porcentaje que tendrá problemas con el alcohol cuando sean adultos. Ya hay estudios que hablan de estas cosas.

-¿Se bebe más ahora que antes?

-Personalmente, creo que sí. El alcohol está mucho más al alcance de la mano y se ha convertido en un elemento de ocio entre jóvenes y también entre mayores. A mí me da mucha pena ver que los universitarios celebran el fin de curso con enormes botellones.

-¿Cree que debería elevarse en Asturias la edad para comprar alcohol, que ahora está en los 16 años mientras que el resto de comunidades la tienen a los 18?

-No somos una entidad que suela pronunciarse sobre esas cuestiones.

-El consejero de Salud del Principado insiste en recordar que el ámbito donde comenzamos a beber es la propia familia. ¿Qué le parece esa reflexión?

-Efectivamente, es así. El alcohol convive con nosotros desde que somos pequeñitos.

-Usted preside Alcohólicos Anónimos, pero no ha tenido problemas con la bebida. ¿Se puede dirigir esta entidad y ser abstemio?

-Alcohólicos Anónimos ha sido una entidad muy sabia. Como los alcohólicos no confiaban en sí mismos para aparecer ante las instituciones y querían mantener el anonimato por encima de todo, lo que hicieron fueron crear la Junta de Custodios. Este es un organismo mandatado por la Conferencia de la entidad, y en él hay dos personas no alcohólicas que ejercen de presidente y vicepresidente, y otros ocho custodios que sí son alcohólicos.