«Somos el vínculo de unión entre jueces y la Policía»

La Policía Adscrita al Juzgado hizo en 2010 9.105 gestiones; la mayoría, recogida de firmas de acusados los días 1 y 15 de cada mes

O. SUÁREZGIJÓN.
Maximino Suárez y Eladio López Caleffa, en los juzgados. ::
                             PIÑA/
Maximino Suárez y Eladio López Caleffa, en los juzgados. :: PIÑA

Hacen de vínculo de unión entre los juzgados y el Cuerpo Nacional de Policía. Los cuatro efectivos de la Unidad de Policía judicial adscrita al Juzgado son el eslabón de la cadena que se encarga de materializar las peticiones de los jueces y fiscales. Órdenes de búsqueda y captura, ruedas de reconocimiento, identificaciones y averiguaciones de domicilio... En 2010, esta unidad, una de las más desconocidas de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, realizó 9.105 gestiones, en su mayoría (5.001) atención a obligaciones 'apud acta', esto es, la firma de los acusados y condenados los días 1 y 15 de cada mes.

«Hacemos una labor de coordinación y apoyo. Trabajamos con 27 órganos judiciales, 32 jueces y 14 fiscales. Estamos en constante comunicación con ellos. Una parte de nuestra labor es meramente burocrática y la otra de investigación propiamente dicha», explica el inspector jefe Eladio López Caleffa, jefe del servicio.

Repartidos en dos pequeños despachos, «y esperando a que concluyan las obras del nuevo Palacio de Justicia», los cuatro efectivos trabajan diariamente con imputados, requerimientos, órdenes judiciales y registros.

«Los días que tenemos más carga de trabajo son el 1 y el 15 de cada mes, cuando vienen los imputados a firmar», comenta el policía Maximino Suárez Argüelles. Cambian entonces sus cotidianos cuartos en el primer piso por un habitáculo instalado en la planta baja ante el que los citados hacen cola para rubricar en el libro de registro.

Ruedas de reconocimiento

Suelen ser esos días cuando aprovechan para realizar las ruedas de reconocimiento. «Participan cinco personas, el sospechoso y otros cuatro extras. Se colocan cada uno con un número detrás de un cristal, las víctimas los pueden ver, pero ellos no», explica el agente, quien recuerda como anécdota que «recientemente una mujer que había sufrido un tirón reconoció al delincuente porque le faltaba un diente. Les mandamos a todos abrir la boca y lo señaló sin duda alguna», añadió. Más del 90% de las ruedas de reconocimiento tienen lugar en las dependencias judiciales, mientras que el resto se desarrollan en la Comisaría. «La víctima y el sospechoso no se cruzan nunca para evitar que haya algún contacto entre ambos. Además, siempre está presente el abogado de la defensa del imputado», aseguran.

No están solos en su cometido. La unidad cuenta con el refuerzo de un grupo dedicado a la elaboración de informes, en el que trabajan otros cuatro funcionarios. «También efectúan oficios dando respuesta a los jueces, peticiones de conducta, de solvencia, domicilios y paraderos y de incapacidad».