El Pindal, hasta el último detalle

El Centro de Arte Rupestre de Ribadesella acogió el acto en el que González Pumariega dio detalles sobre el libro editado por Ménsula

J. GARCÍA RIBADESELLA.
María González-Pumariega, en el Centro de Arte Rupestre de Ribadesella, donde presentó su trabajo sobre la cueva de El Pindal. ::
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María González-Pumariega, en el Centro de Arte Rupestre de Ribadesella, donde presentó su trabajo sobre la cueva de El Pindal. :: ACEBAL

La gruta más internacional del concejo de Ribadedeva tiene un nuevo altavoz para dejarse oir por el mundo. Se trata de un libro titulado 'La cueva de El Pindal 1911-2011 (Estudio de su arte rupestre cien años después de Les cavernes de la région cantabrique)', un trabajo que surge a partir de un trabajo de doctorado de María González-Pumariega Solís, que además de licenciada en Historia e Historia del Arte y alumna aventajada del desaparecido Javier Fortea es la guía de la caverna desde hace unos doce años. Es ella la que la recorre a diario, la que la mima como a una hija y la que la observa, escrutando cada rincón en busca de algún detalle que pudiese haber pasado inadvertido. De hecho, ella misma es la descubridora de algunos relieves que habían permanecido ocultos en sus paredes, dándolos a conocer.

Apoyándose en las grandes obras publicadas con anterioridad sobre la cueva, pero aportando elconocimiento que sólo puede adquirir alguien que vive a diario entre sus paredes, esta enamorada del arte rupestre ha realizado un trabajo que permite poner en valor aún más si cabe la cueva del Pindal. González-Pumariega (Oviedo, 1964) es autora del libro que ahora redescubre esa gruta «un tanto olvidada» y la «traslada al siglo XXI» tras el fruto de una nueva investigación capitaneada por ella.

En sus páginas (editadas por Ménsula) la riqueza que guarda El Pindal reaparece con nuevos brios y más información, superando las primeras exploraciones de Herminio Alcade del Río, su descubridor, y los estudios de Lorenzo Silva y el abate Breuil, que sacaron a la luz sus manifestaciones del arte rupestre en 'Les cavernes de la région cantabrique', hace ahora justo cien años. Todo un siglo de estudios.

La cueva del Pindal se sitúa en las proximidades de la localidad de Pimiango, en el concejo de Ribadeva en el Oriente más Oriente del Principado de Asturias, muy cerca del límite con Cantabria. Posee una planta lineal en la que se distinguen dos sectores: el oriental, abierto al público, y el occidental, de acceso restringido. Esta cueva posee unas pinturas rupestres conocidas ya desde 1908, pinturas de tal espectacularidad, riqueza y grado de conservación que han permitido que la caverna quede incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde julio de 2008, dentro del conjunto de la 'Cueva de Altamira y el arte rupestre paleolítico del Norte de España'.

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