Del LEV, hasta los andares

El Laboratorio de Electrónica Visual se consolida como un referente cultural de vanguardia y como un escaparate excepcional para la ciudad de Gijón

JOSÉ CEZÓN DOMÍNGUEZ
Jon Hopkins con los visuales de Alba G. Corral. ::
                             PIRU DE LA PUENTE/
Jon Hopkins con los visuales de Alba G. Corral. :: PIRU DE LA PUENTE

Como dice el refrán de los gochos, del Festival LEV se aprovechan hasta los andares. El Laboratorio de Electrónica Visual se consolida ya como un referente cultural de primer nivel en España, así como un escaparate excepcional para la ciudad de Gijón. Un sobresaliente para la organización: seria, amable, profesional. Matrícula de honor para los escenarios y un notable para el conjunto de propuestas artísticas de las que pudimos disfrutar durante dos intensas jornadas.

Para aquellos que llevan desde mediados de los noventa gastando zapatilla por los distintos desiertos peninsulares, debe resultar alucinante contemplar por primera vez el edificio de la Laboral o los rincones del Jardín Botánico, todo un acierto por parte de la organización y que debe potenciar en años venideros.

En cuanto a los espectáculos, cada aficionado configurará su podium particular y todos tendrán razón. Servidor se queda con el exquisito directo de Pantha du Prince (los alemanes son la salsa de la electrónica), con la poesía del japonés Ametsub, el poderoso techno inteligente de Jon Hopkins o con el concierto del trío británico Darkstar, totalmente enfocado hacia el tecno-pop y el indie y donde los ecos de Radiohead resultaron inevitables. Impactante el espectáculo 'Dust', de Herman Kolgen, que dejó boquiabierto al personal con sus moscas y sus polvos, o los visuales en tiempo real del colectivo Transforma junto al francés Yro.

En el LEV siempre se da una circunstancia muy curiosa. Y es que los que se decantan por el lado más hedonista y fiestero de la electrónica suelen quejarse de las fases experimentales de los artistas. Por contra, los más puristas y alérgicos a los bpms protestan cuando los músicos aparcan la vanguardia y se ponen bailongos. Pero, en definitiva, ese contraste es una de las señas de identidad del festival. El protagonismo del género dubstep en esta quinta edición provocó división de opiniones entre el respetable.

El islandés Jóhann Johánssonn ofreció un directo gélido acompañado de un cuarteto de cuerda, que se movió entre el ambient, la new age y los sonidos hipnóticos de sus compatriotas Sigur Ros. Apparat no deslumbró tanto como en su primera visita y ofreció sus mejores momentos cuando deconstruyó temas ajenos de Joy Orbison o Ramadanman. Demdike Stare nos contaron que corren malos tiempos para la lírica. SBTRKT pusieron el directo más friqui y el ovetense Juan Rico dejó pinceladas de que Architectural va a dar mucho que hablar.

La velada matinal del Botánico quedará para el recuerdo con tres excelentes directos del fonografista Juanjo Palacios, el dúo de dubstep Downliners Sekt y el nipón Ametsub. Y la noche del sábado fue algo extraña. Interesantes Lorn o Ital Tek, con los asturianos Thr3hold ofreciendo unos visuales tridimensionales, que se vieron mermados por problemas técnicos. Atmósferas de grifa con el combo King Midas Sound. Y los que esperaban una buena ración de 'bajo y batería' a cargo del pionero del jungle, Photek, se encontraron con un directo amable. Fue, en cambio, Harmonic 313 quien descargó las mayores dosis de drum&bass. Así es el LEV.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos