«Nos retirará el público, como a las folclóricas»

Las entradas para el show con el que ya han triunfado en media España están agotadas desde hace semanas Faemino y Cansado. Humoristas El dúo regresa al Jovellanos con 'Parecido no es lo mismo', con el que estarán en la ciudad hasta el domingo

AIDA COLLADOGIJÓN.
Faemino y Cansado ya pasaron en varias ocasiones por el Teatro Jovellanos. ::                             LUIS SEVILLA/
Faemino y Cansado ya pasaron en varias ocasiones por el Teatro Jovellanos. :: LUIS SEVILLA

Si las butacas del Jovellanos tuvieran memoria, estarían buscando la forma de arrastrarse fuera del teatro para eludir los espasmos y las risotadas que siempre provocan en quienes las ocupan las visitas de Faemino y Cansado. El dúo llega mañana con 'Parecido no es lo mismo' y la intención de quedarse hasta el domingo. Las entradas están agotadas desde hace semanas y Javier Cansado, listo para dar a sus fieles seguidores asturianos un anticipo.

-Éste es su sexto espectáculo. El público nunca se cansa. ¿Y ustedes?

-No, no nos cansamos. Hacemos un máximo de diez funciones al mes. Es nuestro truco, actuar poco. Así, cada función es una fiesta y no nos agobiamos.

-No están cómodos con las cámaras, pero el teatro es otra cosa...

-La tele no nos gusta. Ha sido un escaparate magnífico, hemos pasado buenos momentos y, por qué no decirlo, hemos ganado dinero. Pero no es buena para nuestro karma. Es un medio frío y desangelado. No nos motiva. Nosotros empezamos en la calle relacionándonos con el público durante las actuaciones, y el teatro es lo más parecido. Y maravilloso.

-Sin embargo, las nuevas generaciones les han conocido gracias a 'Youtube'. ¿Qué le parece?

-Estamos plenamente a favor de la comunicación en todos los formatos. Tenemos unos fans locos que nos siguen a todas partes y han colgado nuestras actuaciones en internet. Es genial. Estamos encantados de que los más jóvenes hayan podido conocernos de este modo.

-Diga la verdad: en más de 30 años, ¿nunca ha pensado en un divorcio artístico?

-Eso no se piensa, surge. Pero si nosotros somos tan longevos es porque somos amigos. Nos conocemos desde que Carlos tenía 13 años y yo, 15. Ya éramos colegas del barrio, de la misma pandilla. Nunca hemos tenido una crisis. Como dicen las folclóricas, nos retirará el público cuando llegue el momento.

-Reniegan de la ironía y se aferran al surrealismo. ¿Siempre lo han tenido tan claro?

-Nos gusta que nuestro humor sea atemporal. Si ves un sketch nuestro de hace 25 años, entiendes todas las referencias. Lo absurdo es lo que más tiene de atemporal y más fácilmente puede traspasar fronteras. El surrealismo es un lenguaje universal.

-¿Hay temas con los que no se puede bromear?

-No existe ningún tabú. En España nos reímos hasta de la muerte. Sí que hace falta tratar los temas con dignidad; pero, mientras se haga con talento, se puede bromear con cualquier cosa.

-¿Veremos de nuevo a Arroyito y Pozuelón?

-¡Hombre, claro! Siempre los meteremos en nuestros espectáculos. Los quitamos una vez, hace nueve años, y tuvimos que incluirlos a modo de bis, porque la gente se frustraba un montón.

-Una última curiosidad: si tuviese frente a frente a Kierkegaard, ¿qué le diría?

-(Risas) Le daría las gracias, sin duda, por ser uno de los pocos filósofos que han pensado sobre el humor. Le diría: «Joder, macho, eres un tío muy interesante y siento que estés tan hecho polvo».

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