La marea roja inunda la ciudad

La Cofradía del Colesterol celebra su capítulo 16 y por primera vez en Avilés

F. DEL BUSTOAVILÉS.
Los cofrades del Colesterol posaron ante el Ayuntamiento acompañados por los representantes de las demás cofradías gastronómicas que ayer acudieron a Avilés. ::                             SERGIO LÓPEZ/
Los cofrades del Colesterol posaron ante el Ayuntamiento acompañados por los representantes de las demás cofradías gastronómicas que ayer acudieron a Avilés. :: SERGIO LÓPEZ

Una inusual marea roja recorrió ayer Avilés. Los primeros efectos comenzaron a notarse en la plaza de España, para extenderse por las principales calles del casco histórico y finalizar en el Plazas, en El Carbayedo. Y es que las capas, cada vez más numerosas, de la Cofradía del Colesterol se citaron ayer en Avilés para celebrar su decimosexto capítulo.

«Es el primer año que nos reunimos en Avilés. Siempre lo celebramos en Illas, pero cada vez somos más y pensamos que Avilés era mejor», explicó el Sabino González, presidente de la Cofradía. Con todo, González aseguró que entre las habituales actividades de esta agrupación gastronómica y cultural figurará la tradicional marcha hasta Illas. La Cofradía del Colesterol mantiene también sus actividades tradicionales, como los premios que concederá el próximo otoño, junto a novedades como su coro que ayer debutó.

Este año, los 128 cofrades sumaron nueve incorporaciones y sintieron el respaldo de otras doce hermandades, a la vez que nombraron a los cuatro nuevos cofrades de honor con un sencillo homenaje. Francisco José Jiménez López, presidente de la Cofradía de Amigos del Olivo de Baena; Sito Tejeiro, de la cadena de restaurantes Pimiento Verde, de Madrid; Juan Luis González Álvarez, del restaurante La Ribera, de Luanco; Imelda Ribón de la Puente, directora comercial de Viñedos y Bodegas Ribón, de Ribera del Duero y galardonada este año con el premio Mujer emprendedora concedida por el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino, fueron agasajados en el San Fernando.

Los homenajeados no escondieron su satisfacción por el nombramiento. «La importancia de las cofradías no es sólo la promoción de los productos, en nuestro caso el aceite virgen extra de oliva, sino que también contribuimos a hacer país y rompemos fronteras», aseguró Francisco José Jiménez López.

Por su parte, Imelda Ribón agradecía el homenaje: «Aquí estoy como en casa, desde el primer día, la Cofradía del Colesterol nos abrió las puertas y su corazón». Ribón explicaba que el éxito de una denominación de origen como Ribera del Duero es «su compromiso con la calidad y apostar por la exportación».

Juan Luis González era el único asturiano homenajeado ayer. «En realidad el mérito es de mi mujer, Ramona Menéndez Cuervo, y de todo el equipo de nuestro restaurante La Ribera, en Luanco», dijo.

Sito Tejeiro, del Pimiento Verde, mostró su emoción por un reconocimiento alcanzado por un pionero sistema para conservar fresca la alcachofa durante todo el año.