«No quiero llegar a viejo y decir: 'Yo no he hecho nada para evitarlo'»

Aumentan los participantes en las concentraciones de Oviedo y Gijón. Avilés se suma con una asamblea de 300 personas

M. ARRESEIGOROVIEDO/ GIJÓN/ AVILÉS.
Concentraciones celebradas ayer en Asturias. Fotos: Jesús Díaz y Joaquín Pañeda/
Concentraciones celebradas ayer en Asturias. Fotos: Jesús Díaz y Joaquín Pañeda

El movimiento 'Democracia real ya' sigue a pie del cañón en La Escandalera de Oviedo y en la Plaza Mayor de Gijón. A esta iniciativa ayer se sumó la Plaza de España de Avilés para «devolver el sentido a una democracia que tiene que ser participativa». Según valoraron los participantes, cada vez son más y cogen más fuerza. Ayer, cientos de 'indignados' continuaron sin moverse con consignas y carpas repletas de agua, cafés y comida.

Gran parte la llevaron ciudadanos anónimos y otra, esta sólo en la capital, procedió de la irónica colecta que bautizada como 'un centimillo para el banquero'. «Lo que sobre lo llevaremos a la Cocina Económica», adelantaba José Munuera, de 20 años y estudiante de Químicas. Todo dependerá del día que decidan poner fin a las protestas.

La fecha sigue siendo una incógnita, porque toda decisión se toma por mayoría. Lo que sí se sabe es que habrá un intento de tomar medidas legales contra la decisión de La Junta Electoral Provincial de Asturias si, finalmente, se confirma que prohibirá las protestas. «Tenemos derecho a reunirnos siempre que el encuentro no sea de carácter político», argumentaban en la calle.

La noche gijonesa del miércoles fue «muy fría», pero al día siguiente se llevaron una grata sorpresa: «Varias personas nos sorprendieron, a primera hora de la mañana con unos bollos y cafés para todos. La verdad es que se agradece», sostenían. «Vine a traerles el desayuno, y ya que estaba me quedé con ellos un buen rato, porque tienen mucha razón y por fin vemos a gente joven tomar la calle», decía la artífice de la donación, una vecina de la zona. Los 'indignados' afirmaban estar cansados, pero satisfechos. «Nos pasamos hasta altas hora de la madrugada charlando y viendo películas».

El denominado Movimiento 15-M sigue con los mismos principios: reclamar cambios políticos y sociales. «No me gustaría llegar a viejo y decir: 'Esto es una mierda, pero yo no he hecho nada para evitarlo'». Así hablo ayer Pablo Díaz, un pontevedrés de 19 años y con alguna ojera. Hoy tiene un examen de Física en la Universidad, pero pasó la noche del miércoles con una treintena de personas en sacos, acurrucado bajo la carpa de La Escandalera, y ayer por la mañana charlaba abiertamente con los interesados que se acercaban a preguntarle sobre el movimiento. «Si me queda tiempo, luego repasaré los apuntes», contaba. Le preocupa más su futuro «a largo plazo» que el inmediato.

1.200 indignados

La amenaza de desalojo no desanimó a nadie en ningún momento y en las asambleas iniciadas a las ocho de la tarde, prolongadas durante horas, se concentraron más de 1.200 personas entre las tres ciudades. «Estaremos aquí hasta que nos echen. Y si lo intentan, todos muertos al suelo, sin oponer resistencia pero sin movernos», explicaban.

En la Plaza Mayor de Gijón, donde se puso en marcha la 'chapa solidaria', tampoco cabía ni un alfiler. Cerca de 400 personas abarrotaban la zona deseosas de dar su opinión. «Los banqueros se están enriqueciendo a costa de los pobres» o «los políticos son unos corruptos y tenemos que cambiar el sistema» fueron algunas de las frases oídas y escritas en pancartas.

En los círculos creados espontáneamente, idénticas opiniones: descontento con la clase política, el sistema electoral, el paro, las pensiones... «No da tiempo a cambiar nada de aquí al domingo, pero queremos que la gente piense sobre lo que estamos haciendo. Que se den cuenta de que estos políticos no nos representan y que los ciudadanos no tenemos control sobre lo que pasa», clamaba un estudiante.

A medida que fueron pasando las horas, sólo algunos optaron por quedarse en su sitio: una treintena en Oviedo y medio centenar en Gijón. No en Avilés, donde a última hora de anoche, los más de trescientos concentrados seguían mostrando su intención de quedarse frente al Ayuntamiento hasta el día de las elecciones. Eso sí, dejando claro que «todo se vota por mayoría y las decisiones se adoptan sobre la marcha».

Mientras, las pancartas siguen empapelando calles y plazas. Como muestra, estos botones: «Zapatero nos falla y nos miente», «Generación estafada», «El PP y el PSOE son tan mierda como Franco», «Transparencia en los bolsillos de los políticos»...

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