Historias pintadas

Inmerso en una nueva etapa vital y profesional, prepara en su estudio provisional de Lugo de Llanera su próxima exposición en Asturias entre ritmos musicales, recuerdos infantiles y calidades. El dibujo, el juego y la lectura son sus estímulos directos

ÁNGEL ANTONIO RODRÍGUEZ
Historias pintadas

El historiador Ernst Gombrich decía que el equilibrio entre subjetividad y objetividad es fundamental para la apreciación artística. «La búsqueda de una actuación objetivamente correcta puede conducir a una conclusión mortalmente mecánica», escribió. «Sería una conclusión desprovista de significado, al igual que un exceso de subjetividad puede borrar la creación a la que pretende servir». Por eso también es importante la intuición, esa capacidad oculta que, aliñada con ciertas implicaciones, nos hace emocionarnos sin razón aparente. Sin misterio no hay arte. Las creaciones más puras son aquellas que mantiene intacta su espontaneidad, como los dibujos infantiles. Así, algunos autores 'maduros' son capaces de mantener vivas sus nostalgias adultas sin perder los ecos de esa etapa feliz donde todo llevaba el cuño de lo ingenuo. Pedro Fano es uno de ellos. El paso del tiempo fue el punto de partida cuando en 2005 recibió una beca AlNorte de EL COMERCIO por su proyecto 'El día antes de ayer', expuesto en la galería Dasto durante la IV Semana na Nacional de Arte Contemporáneo de Asturias. Se trataba de una serie de 28 dibujos («28 años, 28 dibujos», decía entonces) que se inspiraban en la familia apostando por formas breves, líneas verticales e imágenes deconstruídas. Espontaneidad y rigurosidad, vigencia de lo íntimo y técnicas abiertas a múltiples interpretaciones, sin alardes teóricos. Pedro Fano también fue nombrado Artista Joven Revelación del Principado de Asturias y premiado en varios certámenes nacionales. Autor de uno de los carteles más hermosos de AlNorte, que simula una carretera perdiéndose en el horizonte, suele dirigir en estas jornadas algunos talleres para niños, que también le ocupan en la Fnac, mientras alterna ese trabajo con tareas como ilustrador y diseñador 'freelance'. Ahora prepara su próxima exposición individual de pinturas, que bajo el título'Estrategias de fuga' abrirá en septiembre la temporada de la galería Gema Llamazares, de Gijón. Su estudio provisional, en la campiña de Lugo de Llanera, está poblado de esos recuerdos infantiles, con algunos juguetes (en uso) y decenas de libros y discos. Inmersos en una nueva etapa vital y profesional, alterna el dibujo y la pintura recuperando el espíritu surrealista y grandes dosis de narratividad literaria, para contar historias. Entre los ritmos de Tom Waitts, Bob Dylan o la Creedence, su obra apuesta por la eficacia interpretativa en composiciones de lenta ejecución que señalan sus nuevos horizontes. La realidad analizada desde múltiples puntos de vista, sin renunciar al estudio de otras disciplinas. La sonrisa pícara de Fano delata esas inquietudes. La duda como aprendizaje, el juego como estímulo, la ironía como fondo temático y las calidades plásticas como perenne obligación. En los estantes, decenas de cómics delatan su predilección por algunos maestros del género (Winsor Mc Cay, Jack Kirby, David Mazzucchelli, Moebius...), incluyendo alguna dedicatoria personal. No faltan los maestros del Renacimiento y algún ensayo sobre Rothko, entre muchos novelistas contemporáneos y catálogos de exposiciones de sus colegas asturianos. En la mesa, la libreta de apuntes atesora acuarelas de trazos fugaces, memoria de sueños cotidianos y viajes recientes. En el suelo, dos guitarras se preparan para espantar a los pájaros del jardín, en ausencia (por fortuna) de algún espectador posible. Los títulos de las obras que está rematando confirman tales intereses. El cuento más corto del mundo ('Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí', de Augusto Monterroso) ha servido para uno de estos cuadros fantásticos, donde Fano ha pintado un camaleón gigantesco que comparte su autorretrato, con un libro. Algunas piezas desprenden raudales de optimismo, contrastes cómplices de la esperanza, o velados homenajes a referentes cercanos, como la pintura de Luis Fernández. Pero otras piezas ('Cada día de trabajo', 'Ella miente muy bien') proyectan obsesiones, inseguridades y temores imprescindibles para seguir en vilo. Abundan también las referencias a la aerostática (dirigibles, aviones, astronautas, helicópteros...) a través de personajes y figuras sacadas de contexto, o tributos a Saint-Exupéry.Y algunos lienzos clandestinos, enigmáticos, entre la metafísica y el desencanto de Scott Fitzgerald y su 'Generación Perdida'. Acaso nuestra generación también recuerda a aquellos días de hace ¡un siglo! en el periodo entreguerras, donde los jóvenes norteamericanos más o menos privilegiados arrastraban su lasitud entre el jazz y la ginebra. En este cuadro ('Enredados en el azul') una pareja vive la noche ocultando sus soledades. El hombre juega con el cubo de Rubik; la mujer observa el bosque, con la mirada ausente. Los niños, en sus dibujos, traducen inagotables ganas de gozar el presente mediante trazos espontáneos, colores que plasman vivencias familiares y figuras cuyo tamaño no depende de las perspectivas, sino de la fuerza del cariño. Como ellos, algunos artistas huyen del discurso erudito para beber la vida como recién nacidos y, si es factible, caminar hacia el infinito con sus obras, con la idea de no llegar nunca y perpetuar el grato instante de seguir viajando. La cultura no es un juguete, y su frágil e inestable estructura sufre mucho los golpes del mercado. La pobre, en estos tiempos, está ciertamente jodida. Pedro Fano lo sabe. Por eso se está esforzando por mejorar personal y profesionamente, sin prisa pero sin pausa, marcándose pequeñas metas como antesala a los grandes logros. Anhela más profesionalidad entre los suyos y mayor solidaridad entre los agentes artísticos. Es consciente de que eso implicará algunos cambios bruscos del sistema. También sabe que el hábito no hace al monje y que todo tiene su fin, hasta los higos del confín. Por eso aprovecha su buen momento, con prudencia y garantías.