Los otros secretos de la Laboral

Con entrevistas a los protagonistas de su historia, aseguran que «desmentirá muchos mitos que han rodeado siempre la Laboral» Manuel García Postigo y Francisco Vidal ruedan un documental del edificio

A. PRESEDOGIJÓN.
La sala de pinturas del teatro de la Universidad Laboral está siendo uno de los platós en los que se rueda el documental. ::
                             E. C./
La sala de pinturas del teatro de la Universidad Laboral está siendo uno de los platós en los que se rueda el documental. :: E. C.

No hace demasiado tiempo, Manuel García Postigo y Francisco Vidal reconocen que veían la Universidad Laboral como «un gran castillo de la Edad Media». Eran, todavía, unos adolescentes que, como otros muchos de Gijón, utilizaban para hacer deporte las canchas ubicadas en la fachada Sur. Detrás de aquellos muros de piedra, imaginaban, podían encerrarse muchos secretos, historias que ni ellos mismos sospechaban que, tiempo después, iban a embarcarlos en un ilusionante proyecto. Ahora, con 27 y 23 años, respectivamente, llevan meses investigando los secretos del edificio, las claves de su construcción y, también, las educativas de aquel gran monumento del franquismo. ¿El objetivo? Crear, como Asociación Cultural Mestizaje, un documental descriptivo y, a la vez, artístico de la Universidad Laboral, sobre todo desde el inicio de la obra hasta los años ochenta del pasado siglo. Imágenes y entrevistas conjugarán un todo que, aseguran sus autores, «contribuirá a desmentir muchos de los mitos que siempre han rodeado a la Laboral».

El trabajo lo iniciaron el pasado otoño. Vicente Díez Faixat, arquitecto e hijo de José Díez Canteli, que fuera jefe de obra de la Laboral, les abrió el camino. «Vicente fue quien nos encendió la chispa, quien nos abrió las puertas. A partir de ahí empezamos a sentir una gran fascinación por la obra estudiando la tesis de Antón Capitel o viendo las filmaciones de aquellos tiempos de la construcción», reconocía Manuel García Postigo. Los grandes mitos y leyendas sobre la Laboral se fueron cayendo. Ni se levantó para tapar un gran cementerio de la Guerra Civil ni fue un dispendio en el terreno económico.

«Lo que más me fascinó -señala Francisco Vidal- es que un edificio cuyo propósito debe ser único en el mundo. La idea era muy ambiciosa, con cierta extravagancia y excentricidad. Una locura de la posguerra, pero, dentro de la desmesura, se puede considerar que fue una obra barata. Se puede discutir que fuera más o menos grande, pero no se despilfarró ni una sola peseta. No hubo delito ni malversación alguna». Recuerdan los autores del documental la anécdota de que, en aquellos tiempos, un avión B-52 costaba 800 millones de pesetas. La Laboral costó algo menos.

Un modelo educativo

Pese a todo, García Postigo y Vidal reconocen que «el edificio de la Laboral no fue entendido nunca» y a ello atribuyen sus años de abandono. «Fue creado -aseguran- para servir a un propósito franquista, pero el análisis no puede quedar ahí. Hay muchas cosas detrás, una forma de entender la vida, la espiritualidad, pero no hubo adoctrinamiento político a los alumnos. Incluso fue una suerte que su responsabilidad fuera adjudicada a los jesuitas. En la Laboral llegaron a proyectarse películas que estaban prohibidas. Era un modelo educativo creado con otro modelo de arquitectura. Ambas cosas no se pueden entender por separado».

Recrea dio todas las facilidades para el rodaje del documental, que trata de reflejar aquellos tiempos con entrevistas a protagonistas, alumnos, arquitectos, profesores, etcétera, que cuentan su experiencia personal. Aunque aún les queda mucho trabajo, a estos dos jóvenes que profesionalmente trabajan en el sector audiovisual e informático, no les apura el tiempo. Les gustaría estrenarlo en el Festival de Cine de Gijón. Luego, los 50 minutos que, aproximadamente, tendrá el metraje lo llevarán a diferentes festivales. Será una nueva carta de presentación de la Laboral.

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