El rector pide medidas cautelares en la demanda por la Semana Negra

La Universidad solicita al juzgado de Gijón que en la parcela del campus solo se celebren actos que sean culturales

E. MONTESGIJÓN.
La parcela urbanizada, con la Escuela de Marina Civil al fondo, tiene una superficie de 54.300 metros cuadrados. ::                             PALOMA UCHA/
La parcela urbanizada, con la Escuela de Marina Civil al fondo, tiene una superficie de 54.300 metros cuadrados. :: PALOMA UCHA

Un mes ha tardado la Universidad de Oviedo en darle forma y contenido a la demanda judicial que decidió retomar en los primeros días de abril contra la decisión consumada por el Ayuntamiento de Gijón de ubicar la Semana Negra en la parcela del campus universitario comprendida entre la Escuela Superior de Marina Civil y la Politécnica de Ingeniería de Gijón. Y es que en esta segunda ocasión en que ha acudido a los tribunales, tras retirar una primera demanda, la Universidad de Oviedo ha armado el recurso judicial con la petición de una medida cautelar: que en el terreno urbanizado para levantar la Semana Negra se celebren actos «estrictamente culturales».

El argumento no es nuevo. Desde que el Ayuntamiento hizo oídos sordos a la negativa universitaria a tener en el campus el popular certamen negro, el rector ha repetido que no era su vertiente cultural la que rechazaba, sino su desarrollo ferial. Y habida cuenta de que apenas quedan dos meses para la inauguración de la vigesimocuarta edición de la Semana Negra, la demanda incorpora en esta ocasión una medida cautelar que el titular del Juzgado Contencioso-Administrativo de Gijón ha admitido a trámite.

Desde un principio, para evitar la vecindad de la Semana Negra la Universidad esgrimió ante el Ayuntamiento que en julio la actividad docente e investigadora no se paraliza. El equipo de gobierno municipal, que tiene entre sus miembros a un exvicerrector, intentó evitar la confrontación abierta y retrasó dos semanas el comienzo de la Semana Negra, justamente hasta el 22 de julio, fecha en que finalizan los exámenes.

De ahí que la argumentación universitaria se sustente sobre la incidencia de los festejos ruidosos sobre la actividad desarrollada en el campus, incluso después del fin de curso. Así, señala en la demanda que actualmente en el recinto universitario se desarrollan 132 proyectos de investigación, 41 del Plan Nacional I+D dentro del programa marco de la Comisión Europea, y 91 contratos de investigación, además de la preparación de 55 tesis doctorales.

En ese mismo sentido añade que antes del 31 de julio se han de justificar tres proyectos de la convocatoria del Ministerio de Ciencia e Investigación. «Son un total de 376 personas que quedarán investigando en mitad del bullicio de la Semana Negra con programas de investigación por valor de casi tres millones de euros». Y no duda en añadir que «la interrupción o perturbación» de su trabajo «causará un daño irreparable».

Tampoco olvida la docencia y apela a que hasta el mismo día 31 se celebran exámenes en 33 titulaciones, que afectan a 5.513 alumnos y 474 profesores, además de cursos de extensión universitaria, defensa de proyectos, trabajos de fin de máster y pruebas de fin de grado.

Por ello estima que «la medida cautelar se interesa a los efectos de cohonestar los intereses públicos en conflicto», en relación a los «conciertos, ferias, romerías y verbenas, restaurantes, bares, degustaciones y comidas populares», y pide «la prohibición cautelar de la instalación de atracciones feriales, que son las que inciden, por su carácter masivo y ruidoso, sobre la actividad universitaria». Lo demás, no importa.