Extrema derecha

Las palabras de Jesús Gutiérrez ligando el triunfo de Foro Asturias con la llegada de la ultraderecha pueden ser el preludio de un giro en la FSA

JUAN NEIRA
Jesús Gutiérrez, el pasado jueves en la sede de la FSA. ::
                             JESÚS DÍAZ/
Jesús Gutiérrez, el pasado jueves en la sede de la FSA. :: JESÚS DÍAZ

Tras el triunfo de Foro Asturias en las elecciones autonómicas, Jesús Gutiérrez, número dos de los socialistas asturianos, ha manifestado que la extrema derecha ha entrado en España a través de Asturias. Una declaración impactante, que no se ha escuchado en ningún otro rincón de la España autonómica. Ya en la campaña electoral, los dirigentes socialistas empezaron a hablar de «derecha extrema», y en la última semana de campaña, acuciados por encuestas adversas, alteraron el orden de las palabras para decir «extrema derecha», un término que hoy sirve para designar a pequeños y anónimos grupúsculos juveniles, aunque hace treinta años tenía en Fuerza Nueva una entidad e identidad reconocida: Blas Piñar, sentado en su escaño del Congreso de los Diputados tras las elecciones generales de 1979.

A la derecha extrema también aludió Carmen Chacón cuando visitó Asturias, aunque recurriendo a un lenguaje coloquial: «a los asturianos os tocó lo peor de lo peor». Si hicieramos caso a la ministra de Defensa y frustrada candidata a las Primarias del PSOE, habría que concluir que los asturianos acabaron escogiendo lo peor de lo peor, porque Foro Asturias ganó las elecciones.

Para las campañas electorales rigen unas normas más laxas que en el resto del ciclo político. Hay mayor tolerancia con los ataques personales, los insultos, las diatribas y hasta las falsas acusaciones. En el caso de las pasadas elecciones, los socialistas asturianos caminaron todo el tiempo con el paso cambiado, porque les sorprendió la entrada de Álvarez-Cascos en escena y no supieron desplegar una estrategia eficaz.

Fantasma

Durante meses optaron por tener un protagonismo menor, con el objeto de que la pugna entre Foro Asturias y el PP debilitara a las dos candidaturas. Confiaban en que el 'efecto Cascos' fuera pasajero («el globo pincha», «baja el soufflé»). Destacados dirigentes socialistas me aseguraron que Foro Asturias sacaría los mismos diputados que IU, y alguno más generoso llegaba a hablar de «cinco o seis escaños». Al final de la campaña, desconcertados con los masivos mítines de Cascos en Gijón, Avilés y Oviedo, recurrieron al fantasma de la extrema derecha.

Si e l líder de Foro Asturias es de extrema derecha habrá que concluir que esta corriente política ya está instalada en las instituciones asturianas desde 1979, cuando Cascos fue concejal del Ayuntamiento de Gijón. Posteriormente, la extrema derecha se infiltró en el órgano de Gobierno de la Preautonomía, con el socialista Rafael Fernández de presidente y Cascos de consejero de Comercio y Turismo. Más tarde la extrema derecha tendría escaños en la Junta General del Principado y representaría a Asturias en las Cortes Generales. La extrema derecha ganó elecciones por goleada en nuestra región: en el año 2000, cinco de los nueve escaños al Congreso de los Diputados fueron para una candidatura encabezada por Álvarez-Cascos. Me temo que la denuncia de Jesús Gutiérrez llega tarde.

¿Es serio hablar como lo hace el número dos de la FSA? Todo el mundo sabe que, por fortuna, en España y en Asturias no hay partidos de extrema derecha ni en el Parlamento nacional ni en las cámaras autonómicas. El mayor servicio que hizo Fraga Iribarne a la democracia fue ahormar un partido de derechas sólido, empujando a la extrema derecha a la marginalidad, al quedar sin apoyos.

Realidad

Desde el 14 de julio de 2010, cuando el grupo de notables encabezado por Gabino de Lorenzo inició la ofensiva contra el político gijonés, hasta el 30 diciembre en que Rajoy nombró como candidata del PP a Pérez-Espinosa, la respuesta de Cascos osciló entre el silencio y la oferta a tirar del carro por el bien de la región. Desde el 2 de enero de 2011, en que Cascos regresó a Asturias sin carné del PP, hasta las elecciones del pasado domingo, el discurso de Cascos fue una llamada a acabar con el conformismo, criticando las aguas estancas de la política asturiana, con una oposición que renunciaba a desplazar a la izquierda en el poder. No hubo una frase, un gesto, un aspecto del programa electoral que permita atisbar la llegada de la extrema derecha. Si Foro Asturias y el PP se ponen de acuerdo para investir a Cascos como presidente del Principado, ¿declarará el portavoz socialista en la tribuna de la Junta General del Principado que Asturias inicia un mandato gobernado por la extrema derecha?

Desde el inicio de la democracia hasta hoy, el PSOE fue el gran partido asturiano por la gran cantidad de años que estuvo al frente de la región, por su indudable hegemonía municipal, por su estabilidad interna y su aportación a la solidez de las instituciones asturianas. En los casi once años que lleva Javier Fernández al frente de la FSA, sus intervenciones públicas fueron irreprochables. A mayor abundamiento, los ex presidentes socialistas tuvieron una ejemplar reinserción en la vida civil. El PSOE supo ocupar el espacio central en la vida pública asturiana. ¿Va a cambiar ahora la FSA de registro? ¿Optará por un discurso sectario que le desplace del lugar que siempre ocupó? Para saber si es cierto que un político está a la derecha, a la izquierda o en el centro, es muy importante conocer las coordenadas en las que se sitúa el observador.