El triunfo de la «gente normal»

Muchos ciudadanos anónimos, hasta entonces ajenos a la política, impulsaron un movimiento desde internet que allanó el regreso de Álvarez-Cascos El 12 de junio de 2009 se comenzó a gestar desde las bases el fenómeno de Foro Asturias

JOSÉ ÁNGEL GARCÍAGIJÓN.
El triunfo de la «gente normal»

¿Es posible que un movimiento ciudadano pueda llegar a presidir un gobierno autonómico o municipal en apenas dos años? Foro Asturias ha demostrado que sí. Lo que parecía un sueño hace dos años se ha convertido en realidad a partir de la suma de esfuerzos de mucha gente anónima que ha puesto su ilusión y su trabajo a disposición de una idea común: la necesidad de promover un cambio político en el Principado. Las hormigas -como definió Carmen Moriyón a todas las personas que han trabajado desde la base en este proyecto político- han sido capaces de sobreponerse a las dificultades y a la falta de medios para poner unos cimientos sólidos sobre los que construir un proyecto en el que la gente recupere, dicen, la confianza en la política y en los políticos.

EL COMERCIO se ha asomado a la trastienda de Foro Asturias. Cómo y dónde nació un movimiento surgido en torno a la figura de Francisco Álvarez-Cascos. Sin él, reconocen, nada de esto hubiera sido posible. El kilómetro cero de este camino está en Avilés, el 12 de junio de 2009. El ex ministro de Fomento recoge la Sardina de Oro, en reconocimiento a su trayectoria. Su discurso dispara las especulaciones y abre la senda de la esperanza para sus seguidores en la región.

Así lo explica Manuel Ángel Rosal. Él fue el encargado de poner en marcha una página en el Facebook en la que reclamaba la vuelta de Cascos a la política. «Poco a poco -explica- se fue incorporando gente y se convirtió en un lugar de encuentro para personas que compartían la misma inquietud». Él trabajaba entonces en Madrid y no tenía contacto con nadie más allá de la red. De la noche a la mañana el número de seguidores fue creciendo hasta alcanzar, en la actualidad, 4.700 miembros.

«¿Una cuestión de fe? La gente tiene que creer, por supuesto. Pero esa misma gente ha ofrecido todo su esfuerzo por un proyecto que consideraban ilusionante», detalla.

El éxito de Foro Asturias radica precisamente en las cualidades de las personas que han trabajado desde la sombra en su construcción. «Es voluntarismo puro», añade Manuel Ángel Rosal, que destaca cómo se puede hacer una montaña «con miles de granos de arena».

Él aportó el suyo detrás de un ordenador. El último año ha sido agotador, según describe este empleado público. «He tenido que utilizar vacaciones y permisos para poder trabajar en este proyecto», admite. Primero fue el grupo de Facebook, al que siguió la web del candidato y, posteriormente, la página del partido. Recuerda, no obstante, que él no trabajó solo y que sólo representa a un nutrido grupo de personas que llevados por las mismas motivaciones trabajaron sin descanso para conseguir el objetivo.

Una meta por la que también trabajó Rosa Trapiello que escuchó el discurso de Avilés. Su labor se realizó a través de la letra y la palabra, con artículos en los que demandaba la vuelta de Cascos para presidir el Principado. «Empiezo a recibir correos y adhesiones, animándome a seguir adelante», relata a la salida de su trabajo en la Casa de Cultura de Mieres. Su pretensión no era otra que crear un estado de opinión que se propagó como la pólvora gracias a internet. A través del Facebook conecta con otras personas que piensan como ella y que ponen las bases a lo que llaman la 'mareona' de Cascos.

Un año antes de las elecciones autonómicas, el trabajo de fontanería en las redes sociales se multiplica. Los promotores de este proyecto, entre los que se encuentra Trapiello, conversan todas las noches, hasta entrada la madrugada sobre qué hacer para que el movimiento sea cada vez más grande y tenga más repercusión. «La corriente cada vez genera más simpatías», señala. Desde su pequeña parcela, dice, acepta el reto de involucrarse de lleno en la raíz del proyecto. Toma parte como fundadora de las plataformas 'Pedimos la palabra' (desde dentro del PP) y posteriormente 'Pasamos a la acción'.

Ahí comenzó su particular 'tour de force' para hacer realidad un sueño. «Empezamos recogiendo firmas y mandando correos a mucha gente», asegura, al tiempo que reconoce los sacrificios que han tenido que hacer muchas personas con respecto a su trabajo y sus familias. «Los míos se acostumbraron a verme casi a diario con un pinganillo en la oreja y con mi portátil por todas partes», relata. Sostiene firmemente que Cascos era el revulsivo que necesitaba Asturias y unas personas que, insiste, «no buscaban su bien particular sino el bien de una tierra como la nuestra». «No es que lo crea, es que lo sé», afirma.

Esa misma aspiración perseguía María Luisa González Álvarez cuando da el paso y empezó a defender la vuelta de Francisco Álvarez-Cascos. La negativa del PP a aceptarle como cabeza de lista, le lleva a darse de baja el día 3 de enero como militante popular. «No me costó nada», sentencia. Sigue de cerca los pasos que se dan hasta formar Foro Asturias y no duda en presentarse voluntaria para trabajar en la sede de Oviedo. «Fui la primera», revela orgullosa, mientras recuerda el trabajo que también realizó Emilia Álvarez, secretaria de Pelayo Roces. «Mi familia me ha apoyado siempre. Creo en lo que hago y lo quiero», asegura, mientras rescata de su memoria las 14 horas que pasó seguidas delante de un ordenador el día que se conoció que el PP no apostaba por Cascos como candidato autonómico. «Vimos nacer Foro Asturias desde la calle y sin siglas. No teníamos nada más que nuestro trabajo y el convencimiento de que Cascos es el mejor», añade.

Gerardo Robles, un joven autónomo gijonés, se ha dedicado en los últimos meses a dar «pequeños pasitos» como el mismo reconoce con un único afán: «colaborar». «Empecé repartiendo folletos en los momentos previos al Sporting-Barcelona como otros compañeros. Al día siguiente volví al Rastro y en aquella ocasión me dijeron si podía recoger una pancarta», rememora. Martínez Oblanca, responsable de Foro en Gijón, fue atribuyéndole más responsabilidades, entre ellas organizar el reparto de los dípticos. «Así empecé», relata. Su trabajo se trasladó luego al congreso fundacional de Foro Asturias, donde participó directamente en su organización. «Me gustó la relación con los compañeros y la ilusión que todos teníamos», asegura. Precisamente de sus compañeros tanto en el partido como en su trabajo se acuerda, «porque sin ellos yo no hubiera podido dedicar a esto tantas horas del día».

Uno de ellos es Manuel del Rosal. Este jubilado gijonés asegura que dudó mucho antes de atreverse a cruzar el umbral del portal que conduce a la sede gijonesa de Foro. «¿Para que te vas a meter en un 'fregao' Manuel?», se preguntaba. Sin embargo, la respuesta la encontró: «Quiero dejar una Asturias mejor para mis hijos y mis nietos». Subió las escaleras y preguntó ¿qué podía hacer? A las pocas horas estaba adecentando un local para ponerlo a disposición del partido.

«Me puse el mono y no me lo quité», comenta con una sonrisa en la boca. Trabajó sin descanso en el congreso de Foro Asturias. Mimó, junto a Gerardo Robles, todos los detalles para que todo saliese como estaba previsto a base de horas y horas de trabajo. «Durante los tres días que duró, sólo paraba para inyectarme heparina y comer un bocadillo de salchichón», advierte este multiusos que igual reparte folletos, cobra recibos, arregla un enchufe o hace fotocopias. «Trabajo como un currante más dentro de lo que es un equipazo», expli ca. Durante la campaña electoral, Martínez Oblanca delegó en Gerardo Robles para que diera un último paso más y se colocara al frente la estrategia electoral. «Pensé que mi colaboración había concluido en el congreso, pero me pidieron que siguiera y...», recuerda. Por si le quedaba alguna duda, reconoce que esa incógnita la despejó Carmen Moriyón. «Después de escucharla hablar me dije: quiero trabajar con esta mujer». El último paso de su camino le llevó hasta la lista municipal, en el puesto 15. «Ese día -asegura - ya tenía claro que no me podía ir para casa».

Su opinión no dista mucho de la que exponen el resto de compañeros que han colaborado desde cada una de las promotoras locales. «Este es el triunfo de la gente de la calle, de la gente normal», coinciden varias voces, que reivindican otra forma de hacer política y escuchar a los ciudadanos frente al modelo que preconizan los grandes partidos.