Atención a los pollos solitarios

Pollo de avión común recién caido del nido; aún no es capaz de volar. ::
                             MAVEA/
Pollo de avión común recién caido del nido; aún no es capaz de volar. :: MAVEA

Todas las primaveras recibimos varios avisos de vecinos que encuentran pollitos en el suelo aparentemente desamparados, sin saber qué hacer. Nuestro consejo es siempre el mismo: alejarse del lugar y observar en la distancia lo que ocurre. Casi siempre los padres acuden en poco tiempo a alimentar al pequeño. Sólo debería recogerse al pollo en el caso de que pase bastante tiempo sin ser atendido por los padres.

Y es que la vida de los padres durante la reproducción está expuesta a muchos peligros. Durante la construcción del nido, los adultos suelen tener mucho cuidado de que nadie los vea, para evitar que un depredador los ataque ya durante la incubación. Sólo las aves más grandes y fuertes (cisnes, rapaces, córvidos) suelen construir nidos a la vista (aunque hay excepciones de rapaces miedosas y de pequeñas aves muy visibles, como las golondrinas), ya que su fuerza les permite rechazar a los predadores.

Durante la incubación son muy escondedizos, evitando dar pistas del lugar de donde salen y entran. Cuando nacen los pollos, cogen las blancas cáscaras del huevo (que son demasiado llamativas) y las llevan lejos del nido, donde esa señal brillante no localice su ubicación. Y en ese momento empieza un calvario, ya que los adultos se ven obligados a ir y venir continuamente al nido para cebar a los pollos. Es un arduo trabajo para conseguir comida, pero también para intentar entrar y salir sin ser visto. En muchas ocasiones, ante la presencia de un depredador cerca del nido, el adulto no se atreve a entrar. En unos casos realizan maniobras de distracción (muchas aves acuáticas), en otras atacan al intruso (córvidos), pero muchos se alejan, llegando a morir los pollos por hambre o frío. Y esto suele ocurrir cuando «anden los guajes a ñeros» o cuando se realiza una actividad cerca sin saber que ahí hay un nido (hay especies muy sensibles a las molestias).

Si los pollos son grandes, la presencia del intruso motiva a los pollos a tirarse del nido, aunque esto también puede ocurrir de forma accidental, cuando aún no pueden volar. En esos momentos es cuando los vecinos los localizan en parques y jardines y creen que están perdidos y huérfanos. Pero los padres suelen estar cerca, contemplando la situación desde un escondite por miedo a acercarse (ya que se asustan con nuestra presencia). En cuanto pasa el peligro, bajan a alimentar y a atender al pollo. Con sus llamadas, los conducen hacia lugares algo más seguros, entre arbustos o rocas, donde se esconden, ya que no pueden volar a las ramas.

Pero a veces los pollos sí están desamparados, porque un depredador puede haber acabado con la vida de los padres o haberlos ahuyentado y no volvieron. Sólo cuando deducimos que esto ha ocurrido (ya que pasa el tiempo y el pollo sigue sin atención), o cuando hay gatos cerca, debemos coger al pollo y colocarlo en una zona elevada, segura. Si tras otro rato de espera la cosa sigue igual, entonces hay que rescatar al pollo.

El cuidado de un pollo no es fácil. Hay gente que lo intenta cuidar con toda su buena intención, pero demasiadas veces aparece muerto al día siguiente. Lo que se debe hacer es llamar al Seprona y entregárselo, para que lo lleven al Centro de Recuperación de Fauna que tiene el Principado en el alto Nalón. Allí deberían encargarse de cualquier animal recogido; sin embargo, nos llegan quejas de que sólo atienden a animales protegidos o cinegéticos. Pase lo que pase, la llamada a la Administración debe hacerse siempre. Pero, si es una especie común y no protegida (por ejemplo, un gorrión o una gaviota), lo mejor sería intentar cuidarlo por nuestros propios medios o los de algún amigo con recursos, incluso consultando a una clínica veterinaria.

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