Gil Parrondo, 90 abriles de cine

En su pasado, dos Oscar y cuatro Goya; en su futuro, «no sé si cercano», rodajes con José Luis Garci, Mario Camus y Jiménez Rico El director artístico, que acaba de cumplir años, tiene «tres películas en proyecto»

Feliz y muy sonriente, junto a sus dos Oscar y sus cuatro Goya. ::                                                        NEWSPHOTOPRESS/
Feliz y muy sonriente, junto a sus dos Oscar y sus cuatro Goya. :: NEWSPHOTOPRESS

Acaba de cumplir 90. Sopló velas, sólo dos, («un nueve y un cero, gracias a Dios»). Recibió telegrama de los Reyes y abrazos de los amigos. Y con la misma naturalidad que advierte el tiempo que va pasando explica que su cartera de trabajo está hasta los topes. «¿Jubilarme? ¿yo? Ni se me ha ocurrido». Tan lejos vive su elogiada mente del final de su vida laboral, de sus últimos años de cine, que en lugar de otoños, Gil Parrondo, el otro asturiano universal que dio Luarca, mantiene la cuenta en primaveras. Tan lejos está de decir adiós a los decorados que le han dado dos Oscar ('Patton' y 'Nicolás y Alejandra') y cuatro Goya ('Canción de cuna', 'You're the one',' Tiovivo c. 1950' y 'Ninette') que tiene no un proyecto, sino tres, esperándole en su estudio de Madrid.

Hace tiempo que le ronda la idea de dar cuerpo a Antonio Machado. En realidad, él le daría espacio, entorno, lugares y atmósfera. Quiere hacerlo a las órdenes de Mario Camus, pero «no vemos el momento». Eso sí, «llegará», dice con entusiasmo, sintiendo no poder «adelantar fecha concreta del comienzo de rodaje». Y no sólo tiene ojos para el poeta que hizo lírica del ancho de Castilla. Este creador que un buen día de 1954 en un salón del Palace de Madrid respondía a la curiosidad de Orson Welles con unos dibujos que le abrieron las puertas del mundo (acabarían siendo los bocetos de 'Mr Arkadín') tiene también en sus objetivos la próxima película de José Luis Garci. Tampoco ésta tiene el calendario de rodaje definido. Eso sí, sabe con seguridad que, «desgraciadamente», el gijonés nacido en Madrid, con el que comparte la estadística de los Oscar nacionales, no pondrá esta vez la cámara en Asturias. «Y lo siento enormemente porque cada vez que lo hace me permite regresar a mi tierra para olerla y disfrutarla», dice, sin soltar prenda del proyecto garciano, más allá del hecho de que girará entorno a la figura del mítico Sherlock Holmes.

Poco adelanta también de su tercera película en el cartel de su futuro. Una historia que dirigirá Antonio Jiménez Rico y situará la claqueta y a todo el equipo de rodaje en Burgos. ¿Cuándo? Tampoco se sabe. Pero esa incertidumbre, lejos de preocuparle, le marca la pauta del camino por andar, de un camino que es tiempo y futuro y mirar hacia adelante.

Gil Parrondo, que en la capital, donde tiene su casa y sus papeles, es un madrileño nacido en Asturias y en Asturias un asturiano mecido en el mismísimo centro de Hollywood, sigue dibujando, planificando y buscando el mejor decorado para el destino que le aguarda. Mientras, en su pasado, además de las películas que le dieron los múltiples premios, claman recuerdos de grandes obras como '55 días en Pekín', 'Doctor Zhivago' o 'Lawrence de Arabia', título éste último que no sólo corona un tiempo de la historia cinematográfica, sino un hecho de la logística industrial, la conversión de Andalucía, concretamente de Almería, en un plató gigantesco en el que las geografías más lejanas se reinventaban ante la cámara. Y es que Gil Parrondo, el mejor director artístico de la historia del cine nacional y para muchos sinónimo de los mejores tiempos del internacional, fue el causante de aquel viaje de las estrellas del Hollywood más rutilante a la España más árida.

En agradecimiento Almería le dedicó hace un par de años una impresionante exposición en la que se hizo patente la huella indeleble que ha dejado en las 200 películas a las que ha prestado su talento, 15 de ellas, precisamente, rodadas en esa tierra. Al lado de dibujos, bocetos, planos, fotografías y legado artístico, la muestra exhibía orgullosa las cuatro estatuillas que recuerdan al de Fuendetodos, pero no estaban las de la Academia Norteamericana. Se decía entonces que Gil Parrondo nunca fue a recoger sus Oscar. Pero lo cierto es que los exhibe con todo su brillo dorado en la misma estantería que luce los bustos de Goya.

Gil Parrondo y Rico-Villademoros nació el 17 de junio de 1921 en Luarca, pero con sólo 8 años se instala en Madrid. Allí vive todavía entre sus mejores recuerdos y tres llamativos retratos de las grandes entre las grandes Marlene Dietrich, Rita Hayworth y Jean Harlow. Tras pasar una niñez llena de cine, al que acudía para escapar de los obuses y de la guerra, ingresa, a finales de la década de los 30, en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Es estudiando pintura y arquitectura cuando despierta su interés por los decorados. Tras decenas de títulos como ayudante de decoración, en 1951 asume la dirección artística por primera vez ('Día tras día', de Antonio del Amo). Tres años después ya está a las órdenes de Orson Welles en 'Mr Arkadin', un trabajo por el que el gran director le regaló varios elogios, pero que luego se arrogó en una entrevista de promoción en la que decía que él mismo había ideado todos los decorados Algo, por cierto, que a Parrondo le dolió «en el alma». Ese año (1954) diseña para Bardem la atmósfera de 'Felices Pascuas'. En 1955 colabora en 'Alejandro Magno', de Robert Rossen, y en 1956, en 'Orgullo y pasión', de Stanley Kramer. Con Nicholas Ray trabajó en '55 días en Pekín' (1963) y en 'Rey de Reyes' (1961).

Otras grandes coproducciones en las que participó durante estos años fueron 'El Cid' (1961) y 'La caída del Imperio Romano' (1964), de Anthony Mann.

A principios de los 60 compagina las grandes coproducciones norteamericanas con películas españolas como 'La noche y el alba', de José María Forqué; 'Honorables sinvergüenzas', de Gamboa, y 'Ensayo general para la muerte', de Julio Coll. En 1962 entra en el equipo de 'Lawrence de Arabia', película en la que no figura en los títulos de crédito, aunque fue el responsable de todas las localizaciones. 'Doctor Zhivago' llegaría tres años después. A partir de esos dos títulos, ya no para de trabajar con equipos de dirección americanos, aunque muchos de sus decorados se levantaran en Andalucía. Allí se construyeron los de 'Patton', en 1969, que fue el inicio de su colaboración con Schaffner, con quien también trabajaría en 'Nicolás y Alejandra' (1971)y en 'Los niños de Brasil' (1978). Antes de la última llegaba a su orgullo la tercera nominación a la dorada estatuilla, que no consolidó, por 'Viajes con mi tía' (1972), de George Cukor. En los 80 Gil Parrondo vuelve a los directores españoles, pero ya para quedarse. En Madrid, su casa y cuartel general, nacen todos sus proyectos posteriores. En ellos, además de su propio talento, hay un segundo protagonista, José Luis Garci para al que decoró la oscarizada 'Volver a empezar'. Él ha sido su mano derecha y la causa de sus cuatro Goya. Pero también ha trabajado Parrondo en su etapa española con Camus, Chávarri, Masó y Pilar Miró, entre otros muchos a los que recordará «siempre» con idéntica «admiración y cariño».

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