Las Villaviciosas olvidadas

Hay una en la isla filipina de Luzón y otra en Portugal, la más conocida. Ambas mantienen la denominación Dos localidades americanas y una vizcaína han perdido el nombre con los años

T. BASTERRAVILLAVICIOSA.
Fachada de la catedral de Villaviciosa, ahora San Cristóbal de las Casas, en el estado de Chiapas. ::
                             E. C./
Fachada de la catedral de Villaviciosa, ahora San Cristóbal de las Casas, en el estado de Chiapas. :: E. C.

En el territorio nacional existen siete localidades que comparten el nombre de Villaviciosa: la de Odón, la de Asturias, dos en León, una en Córdoba, otra en Ávila y una última en Guadalajara. Pero, además de estas localidades, existen otras cinco ciudades en el mundo que también comparten este nombre o que, al menos, se denominaron así durante una parte de su historia. Parte de ellas se encuentran en antiguas colonias españolas, como México, Colombia y Filipinas, pero también existe otra en la vecina Portugal y una última en el País Vasco que perdió este nombre hace años.

Según recoge un artículo del investigador Senén Rivero Cueto publicado por la revista de la asociación cultural Cubera, la Villaviciosa del estado mexicano de Chiapas, conocida actualmente como San Cristóbal de Las Casas, «es una de las ciudades más bonitas de América».

Fundada en 1528 por el capitán Diego de Mazariegos, es uno de los primeros asentamientos construidos en la América continental. La Secretaría de Turismo del país azteca la incluyó en su lista de 'Pueblos Mágicos' y, según indica Rivero Cueto en su artículo, la urbe cuenta en su conjunto urbano con «calles adoquinadas, casas bajas, patios floridos, fachadas barrocas con reminiscencias mudéjares», además de catedral, universidad y un mercado, que es punto de reunión de la comunidad india. Todo ello hace que esta ciudad sea muy frecuentada por los turistas que visitan el país azteca.

En 2010, esta «Villaviciosa olvidada» tenía una población superior a los 185.000 habitantes y en sus alrededores hay asentada una importante comunidad india de cerca de un millón de habitantes. Se encuentra situada a una altura de 2.240 metros y rodeada de volcanes, en una zona muy inestable debido a su actividad sísmica.

Rivero Cueto también recoge en su investigación otra Villaviciosa en tierras americanas. Se trata de Villaviciosa de la Concepción, situada en el suroeste de Colombia y conocida actualmente por el nombre de San Juan de Pasto. Aunque no existe unanimidad entre los historiadores, se considera que la ciudad fue fundada en 1537 por Sebastián Belalcázar. Durante años fue gobernada por Francisco Pizarro.

La ciudad se convirtió en un importante centro cultural y religioso (se conservan una decena de iglesias coloniales entre las que destaca la catedral de San Juan Bautista), aunque a día de hoy «los barrios coloniales han desaparecido y su fisonomía es la de una ciudad industrial y moderna», indica el investigador maliayo en su artículo.

La ciudad también se encuentra en un lugar de alta intensidad sísmica. Ubicada a 2.527 metros sobre el nivel del mar, está a apenas diez kilómetros del volcán Galeras y muy próxima a la laguna de la Concha, una de las más grandes del país. En 2005 tenía una población de 382.618 habitantes.

Otra de las 'Villaviciosa olvidadas' es la de Filipinas. Posiblemente, esta sea la más desconocida, ya que, pese a mantener su nombre, se encuentra en la poco accesible provincia de Abra en el norte de la isla filipina de Luzón.

Aunque el conjunto de la provincia tenía una población de 230.953 habitantes en 2007, el municipio de Villaviciosa rondaba los 5.000. Según indica Rivero Cueto, su actividad económica está basada en el sector primario (explotación maderera y agricultura).

Minoría Agta

Como curiosidad en esta región existe una minoría tribal conocida por el nombre de Agta Villaviciosa y formada por cerca de 14.000 individuos. «No tienen escritura, hablan agta y son de religión animista», indica el investigador.

Quizás, la más conocida de las Villaviciosas del extranjero sea la de Portugal. Ubicada en la provincia del Alentejo, fue fundada en 1270 por el rey Alfonso II de Portugal. Arquitectónicamente destaca el palacio ducal que perteneció a la familia Brangança, quienes gobernaron el país desde 1640 a 1910.

En esta localidad se produjo en 1665 la batalla que decidió la independencia de Portugal y en la que el ejército español registró 4.000 muertos y 5.000 prisioneros. Su población ronda en la actualidad las 10.000 personas y su economía se basa en la agricultura y el turismo.

La última de las 'Villaviciosa olvidadas' es la de Markina, en Vizcaya. Esta localidad fue fundada en 1355 por el Infante y Señor de Vizcaya, Don Tello. La villa se encuentra situada muy próxima a la frontera con Guipúzcoa y por ella pasan los ríos Artibai y Urko.

Tiene un carácter eminentemente rural y cuenta con cerca de 5.000 habitantes. Actualmente el municipio lo conforman también las localidades de Xemein y de Xiortza. Se desconoce cuándo perdió el nombre de Villaviciosa, aunque se estima que pudo ser entre la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX.