Denuncian el envenenamiento de gatos y aves en El Quirinal

Varios animales aparecen muertos en lo que se sospecha es una suelta indiscriminada de cebos de estricnina

R. BALBUENAA VILÉS.
Uno de los gatos que se pudo rescatar, en la clínica de Corvera. ::
                             LVA/
Uno de los gatos que se pudo rescatar, en la clínica de Corvera. :: LVA

El solar donde confluyen las calles Marqués de Pinar del Río y Suárez Inclán, en El Quirinal, fueron escenario ayer de una macabra escena. Seis gatos, varias palomas y gorriones y hasta una urraca aparecieron muertos en la zona, en lo que la protectora de animales Corvera Felina sospecha se trata «de la colocación indiscriminada de cebos de estricnina, destinados a controlar de modo ilegal las poblaciones de animales callejeros».

La alarma saltó a las 12.30 del mediodía, momento en el que la Policía Local recibió la llamada de que en el lugar se encontraba un gato que «presentaba un comportamiento extraño, con convulsiones violentas y agresividad hacia las personas que se acercaban a él», especifica Pilar Fernández, colaboradora de la protectora, que reside en las proximidades y que se encargó de cooperar con los agentes municipales y del SEPRONA que se hicieron cargo del caso. Una vez allí, Fernández define la escena de «dantesca», con varios felinos sin vida cuya apariencia «demuestra haber muerto entre sufrimientos». De inmediato los policías procedieron a peinar la zona en busca de cebos tóxicos u otros elementos que dilucidasen la causa del suceso.

El animal fue llevado a la Clínica Veterinaria de Corvera, donde se le practicó un lavado de estómago y se le hizo una analítica a fin de dilucidar el origen de este extraño caso. Los otros ejemplares muertos fueron objeto asimismo de pruebas veterinarias en la clínica, mientras los agentes locales procedían a poner en conocimiento del Cuerpo Nacional de Policía la correspondiente denuncia por un delito de maltrato y ensañamiento contra animales domésticos, tipificado en el Código penal.

Pero a primera hora de la tarde, y en el mismo lugar, apareció otro gato con los mismos síntomas de intoxicación del primero, repitiéndose el mórbido hallazgo de más ejemplares de paloma muertos. El animal fue trasladado a Corvera, donde se procedió a repetir el procedimiento empleado con el recogido por la mañana en las mismas circunstancias. Al cierre de esta edición, ambos felinos conservaban la vida, si bien se sospecha que el riesgo de muerte por envenenamiento «puede estar activo durante horas».

Desde Corvera Felina se solicita «colaboración ciudadana para atajar estos comportamientos inhumanos y atroces».

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