Creatividad hecha a mano

El trabajo manual y las tecnologías de comunicación constituyen la base de un modelo de comercio nuevo en la ciudad Lo artesano vuelve apoyado en jóvenes emprendedores y redes sociales

JOSE CANTELIOVIEDO.
Jacqueline Zarabozo posa en su tieda de moda y complementos, Cake-Keline. ::
                             PIÑA/
Jacqueline Zarabozo posa en su tieda de moda y complementos, Cake-Keline. :: PIÑA

Detrás del mostrador de la joyería Jöelle, regentada por Irene Álvarez y Calixto Sánchez, se da una imagen que parece unir dos épocas. A la derecha, una mesa de madera con multitud de útiles y materiales para fabricar joyas; a la izquierda, un ordenador portátil. Éste es precisamente el retrato de algunos de los negocios que están irrumpiendo en el panorama empresarial de la ciudad. Se caracterizan por aunar viejas técnicas, nuevas tecnologías y un deseo manifiesto de hacer algo distinto.

La semilla suele ser una inquietud creativa. Aida Pravia tenía un taller en la calle de El Rosal donde impartía clases de pintura decorativa. Lo compaginaba con la pintura de muebles y de tela y con los encargos de miniaturas, hasta que decidió dedicarse en exclusiva a esto. En su tienda hay desde cuentos troquelados hasta un confesionario que, a su vez, contiene la miniatura de un convento medieval. «Nunca pienso en el comprador, hago las cosas que me apetece hacer», asegura. Una actitud similar empuja a Irene: «Es uno de los pocos oficios en los que puedes controlar todo el proceso de producción».

Las hermanas Zarabozo, Jacqueline y Gaudi, iniciaron su aventura emprendedora con un taller en Granda en el que elaboraban broches y complementos. Luego abrieron una tienda, Cake-Keline. Ahora han diseñado su propia colección de ropa. Uno de sus productos más destacados es el bolso hecho con cinta métrica. «Se me ocurrió estudiando en la biblioteca para un examen de setiembre. Tenía una cinta métrica y empecé a jugar con ella. Ahí surgió la idea», dice Jacqueline. Lograron uno de los hitos de su trayectoria cuando, tras obsequiar a la princesa Letizia con dos broches, vieron en una fotografía que había utilizado uno de ellos. Casualmente, el Principado de Asturias le regaló a la infanta Leonor un guiñol creado por Aida Pravia.

Otras hermanas, Vanessa y Charo Alonso, comenzaron apostando en su tienda, El vestidor de Lola, por la ropa de los creadores menos conocidos. Con el tiempo, les picó el gusanillo y se pusieron ellas mismas a realizar diseños. El 35% de sus ventas son a través de Internet. «Se interesan por nuestras colecciones personas de Madrid, Barcelona o Valencia», dice Vanessa.

La tecnología colorea, de una u otra manera, la rutina de cada uno de estos negocios. A Aida Pravia, por ejemplo, no le importa combinar los pinceles y las pinturas con el Photoshop. Vanessa y Nuria López, dueñas de Les Xuntines y también hermanas, lanzan ofertas vía Facebook y la gente les responde con rapidez. Su especialidad es la fabricación de broches, que diseñan y pintan manualmente, a partir de chapas. Para Vanessa, las personas «navegamos mucho por Internet pero todavía somos muy reacias a pasar tarjetas». Venden también colecciones de jóvenes diseñadores y cuentos de ilustradores. «Admiramos el trabajo de la gente que tenemos aquí».

Respecto a su futuro, hay algunas pistas. El vestidor de Lola y Cake-Keline ya han abierto su segunda tienda en Oviedo. Jacqueline afirma que a medio plazo les gustaría expandirse a otras ciudades. Uno de los casos paradigmáticos es el de Mónica García, ovetense y diseñadora de zapatos. A raíz del proyecto final de sus estudios creó un nuevo concepto de bailarinas, con una ornamentación más detallada de lo habitual. Empezó con una pequeña tienda en Madrid y ahora tiene también puntos de venta en Valencia, Roma y Oviedo. Sus zapatos se fabrican en Elda, en un pequeño taller. Confiesa que «con la crisis está siendo un año muy duro», por lo que su objetivo inmediato es consolidar las cinco tiendas abiertas (dos en Madrid).

Creatividad, trabajo artesano, redes sociales y cercanía al cliente son, en resumen, las coordenadas entre las que se mueven estos negocios. Tratan de capear la crisis y de afianzarse. Proponen algo distinto, artesanal y que crece. Quizá en un futuro no muy lejano sean la norma.

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