El olvido entierra el cementerio moro

La parroquia de Barcia-Leiján espera que otras administraciones colaboren para recuperar el camposanto como «una referencia histórica de la Guerra Civil» La maleza invade en Valdés el lugar de enterramiento de musulmanes que combatieron con Franco

ISABEL GÓMEZBARCIA.
Imagen de la entrada principal del llamado cementerio moro de Barcia, en la que se aprecia el estado de abandono en que se encuentra el camposanto. ::                             JOSÉ SIMAL/
Imagen de la entrada principal del llamado cementerio moro de Barcia, en la que se aprecia el estado de abandono en que se encuentra el camposanto. :: JOSÉ SIMAL

Es el único del norte de España, pero pocos lo conocen. Apartado de la carretera general que lleva a Luarca desde La Espina, ninguna señal viaria informa de su existencia y localización, por lo que pasa despercibido incluso entre los visitantes y curiosos que se acercan a la localidad valdesana de Barcia buscando el cementerio musulmán.

Los que hoy se acercan al arco de herradura de su entrada principal (antaño de color azul), se encuentran con la imagen de hace años: la de un enclave devastado por el paso del tiempo y ocupado por la maleza. La parroquia rural de Barcia-Leiján, propietaria de los terrenos en los que fueron enterrados soldados regulares movilizados por Franco para combatir en la Guerra Civil -«los moros», en el lenguaje que se empleaba en la época-, no dispone de fondos para recuperarlo. Con sus recursos, apenas pueden asumir limpiezas y desbroces periódicos.

No obstante, los vecinos no niegan que les gustaría adecuar el lugar para convertirlo «en una referencia de la Guerra Civil que pudiera ser visitada», indica el presidente de la entidad, Ricardo García Parrondo, que descarta su recuperación como lugar de enterramientos.

Pero para ello precisan colaboración y la única institución que parece dispuesta a ofrecerla es el Gobierno de Melilla. De hecho, a principios de año, a través de medios de comunicación locales, el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, mostró su disposición a sumar esfuerzos con Barcia para «dignificar» el camposanto, aunque no concretó ninguna cifra.

Ante estas palabras, García Parrondo mantiene un optimismo moderado. Si bien las palabras de Imbroda representan un avance para la recuperación del llamado cementerio moro de Barcia, teme que todo quede en un mero «anuncio preelectoral», ya que «no se han puesto en contacto con nosotros para nada».

Centenario en Melilla

Con quien sí ha mantenido contactos en los últimos meses ha sido con el Cuerpo de las Fuerzas Regulares, un destacamento que este año celebra su primer centenario. Ante esta onomástica, representantes de la institución militar han solicitado a la parroquia rural información sobre el cementerio, a fin de que su historia pueda estar presente en los actos conmemorativos que ya se desarrollan en la ciudad de Melilla.

Estos actos ayudarán a divulgar la historia de un enclave del que poco se sabe. Construído en el año 1936, se calcula que, al menos, hay medio centenar de combatientes de las fuerzas franquistas enterrados por el rito musulmán (de costado y mirando a La Meca), aunque algunas voces apuntan que podrían ser entre 200 y 300 los cuerpos que recibieron sepultura en Barcia.

Entre los muros del recinto, que se conservan casi intactos y bordean los más de 3.000 metros cuadrados de superficie del camposanto, persisten también las ruinas de una mezquita inconclusa que fue abandonada tras la batalla de El Escamplero, en la ofensiva de Oviedo. 75 años después, estas ruinas comparten espacio con una vegetación que avanza a la espera de que las instituciones implicadas formalicen un compromiso para su recuperación.

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