Muerte en el nido (I)

El comisario Gorgonio vuelve a la carga, está a punto de jubilarse y en plena partida de ajedrez, pero la realidad siempre llega para imponerse. Nuevo caso

ALEJANDRO M. GALLO

Me relaja acomodarme en estos sillones acolchados del Hogar del Pensionista y fumar un buen cigarro antes de mi partida diaria al ajedrez. Sin embargo, en cuanto me jubile no pienso volver a poner un pie en estas instalaciones. A mí no me enrolan en las eternas partidas al mus ni en los viajes a Benidorm para menear el esqueleto. Yo me largo, como muy cerca, para los trópicos. Ay, las playas, el sol, el contoneo de...

Ahá, mi contrincante, Damián de Damián, viene hacia la mesa. «Damián al cuadrado» -o simplemente «Cuadrado», como le llamamos en la peña- es jubilado de la Enseñanza, aficionado a la novela policíaca y experto en trampas en cualquier juego de azar. No tiene un pelo de tonto. Tampoco lo tiene de listo: si el día que nació, la madre hizo la clásica pregunta de «¿Niño o niña?», el médico debió de responderle: «Un calvo, señora». Hasta la comadrona dudó si lo que veía salir era el trasero o el cabezón del bebé.

Repite lo de siempre: se sienta enfrente, sin saludar, despliega el tablero, encierra en los puños dos peones y me requiere:

-Elige.

-La izquierda.

Separa despacio los dedos y el peón negro parece guiñarme el ojo.

-Empiezo yo -afirma.

El cabrón no me ha enseñado la otra mano. ¿Tendría el peón blanco? Ya comienza con las fullerías. Aunque da igual: siempre pierdo.

Colocamos las piezas en los casilleros. Para él esta fase es la principal: cada figurilla en el centro exacto del escaque.

-Gorgonio, ¿ya te han llegado los papeles para jubilarte?

-Aún no, pero me han asegurado que es cuestión de días.

-Pues yo, si pudiera dar marcha atrás, hoy no me jubilaría.

-Estoy harto, Cuadrado. Llevo treinta y cinco años relacionándome con fiambres y asesinos.

-Debe de ser apasionante tratar con asesinos...

-Si es tan apasionante, puedes llevarlos a todos para tu casa. ¡Hala!, deja de tocarme los capuchinos y comienza, que ya están los muñecos en el tablero.

-Te voy a deleitar con una...

-Fastidiar, querrás decir.

Sonríe.

-... apertura Ruy López.

-Lo que yo dije.

Alza el peón y me informa:

-Peón cuatro rey.

-Te copio: peón cuatro rey.

-Ay, Gorgonio. Lo que no me explico es que seas tan bueno investigando crímenes y tan malo en el ajedrez, cuando en ambos hay que aplicar la lógica. Caballo tres alfil de rey.

-La lógica no existe cuando media el ser humano. Caballo tres alfil de dama.

-Pero dicen que para descubrir criminales hay que meterse en su cabeza. Alfil cinco caballo.

-Lo que me faltaba: meterme en la cabeza de los demás. Caballo tres alfil.

-Enroque corto. Digas lo que digas, August Dupin, utilizaba la lógica.

-Y mi madre, la fregona, ¿no te jode? Caballo por peón.

-Luego llegó Sherlock Holmes con su perfeccionada deducción. Torre uno rey.

¡Qué pelma! Este cabrón me quiere despistar con sus rollos. Concéntrate, Gorgonio, que esta partida es tuya.

-Caballo tres dama.

-Más tarde, Marlowe y Sam Spade los superaron al incluir el asfalto, el contacto con la realidad. Caballo tres alfil.

-Jódete: caballo por alfil. Así aprenderás a tener la boca cerrada.

-Mi caballo se come tu peón.

-Y el mío se zampa al tuyo.

-Torre por caballo. Jaque.

Cabrón, cabrón. Piensa, Gorgonio, piensa.

-Alfil dos rey.

-¿Te has fijado en que todos los detectives clásicos de la ficción eran individualistas? Por eso, desde 'Canción triste de Hill Street', fueron superados por el equipo de investigación.

-Oye, ¿por qué no dejas de joderme con tus tesis de taberna?

-Está bien. Caballo cinco dama.

-Enroque.

-Y la evolución ha sido constante, pues el equipo de investigación ha dado un salto con el empleo de la ciencia. CSI es un buen ejemplo.

-Mueve o vete a cagar.

-Caballo por alfil. Jaque.

-Tu madre. Rey uno torre.

-Curioso, curioso. Al detective lógico y deductivo lo sustituye el que patea el asfalto. A éste, a su vez, el equipo. Y, al final, el equipo científico reemplaza a todos. Dama cinco torre.

-Si sigues con esos rollos, no vuelvo a jugar contigo. Peón tres dama.

-¿Cuál será la siguiente fase en la ficción criminal? Supongo que la internacionalización del delito. Se terminó la ciudad como escenario: ahora el espacio escénico es el mundo entero. Te como el peón con la dama. Jaque.

-Me tienes hasta la gorra con tu pandereta intelectual. Te como la dama con mi rey, para que aprendas a callar.

¡Leches, el móvil! Joder, el jefe.

-Gorgonio, han llegado los impresos para su jubilación.

-Ahora mismo estoy ahí.

-Además, tengo un caso encima de la mesa...

-Ahí está muy bien. No siendo que se resuelva, ni lo mueva.

Apago el aparato que según la OMS es cancerígeno, enciendo un pitillo y espoleo a Cuadrado:

-Mueve, que tengo prisa.

-Torre cinco torre. Jaque Mate.

¡Cabrón!

Continuará la próxima semana