«La poesía es un milagro, por eso no se produce todos los días»

El autor de 'Brooklyn en blanco y negro' desvela la razón de ser de su nuevo diario sobre sus vivencias personales en Nueva York Hilario Barrero Escritor

ÁNGELA NÚÑEZGIJÓN.
Hilario Barrero, ayer en el Antiguo Instituto. ::
                             PALOMA UCHA/
Hilario Barrero, ayer en el Antiguo Instituto. :: PALOMA UCHA

Hilario Barrero presentó ayer en el Antiguo Instituto la quinta entrega de su diario 'Brooklyn en blanco y negro'. De nuevo el escritor, crítico y colaborador de EL COMERCIO José Luis García Martín fue el encargado de introducir una obra que contiene poemas del propio Barrero, los que escribe «al final de cada mes», pero también de otros poetas americanos. En sus textos, el autor relata sus pensamientos y vivencias del día a día en Brooklyn, el barrio neoyorquino en el que reside desde hace 36 años.

Este libro guarda en su trasfondo un homenaje a su madre, fallecida en 2008, que aparece en la foto de la portada junto a Hilario de niño. Una imagen en blanco y negro, que quiere mostrar «una idea triste» y que es la causante del título de la obra. Pero también es un recuerdo de Stella, «una señora muy comunista que conocí hace muchos años y que siempre ha sido un personaje importante de mis diarios», cuenta. Stella, como su madre, también murió, aunque Barrero insiste en que el suyo no es un libro melancólico porque «Nueva York no puede ser triste, es una ciudad de color».

El autor confiesa que todo comenzó cuando tenía 12 años. En una familia «muy católica», él decidió escribir y recuerda que «ponía símbolos para que nadie entendiera nada». También «dibujaba corazones blancos, que significaban 'en gracia', y corazones negros, 'pecado mortal'».

Los textos publicados ahora en forma de diario son los que comenzó a escribir una vez que empezó a vivir y a trabajar de profesor en Nueva York, porque «cuando llegaba a casa quería hablar en castellano». El que ayer presentó en el Antiguo Instituto «lo escribí en Asturias. ¡Hasta tengo la tarjeta ciudadana de Gijón!», exclama.

Para él, sus diarios son «como la memoria». Y añade que, además, evolucionan «como el buen vino, con el tiempo van adquiriedo solera». El escritor reconoce también que en este género «si eres honesto, eres fiel a la realidad; mientras que un poeta es un mentiroso».

A Hilario Barrero tampoco le molesta desnudar su inmitidad en negro sobre blanco. «Mi vida es muy clara. Soy un profesor de literatura, dibujo y voy a la ópera, que me gusta». Simplemente.

Su libro es, dice, «sencillo para todo tipo de lectores» y ofrece lo que a su juicio es una gran ventaja: «puedes abrirlo por el medio, en un día cualquiera», sin tener que seguir un orden.

La 'city' es uno más de sus personajes. «En Nueva York la vida empieza cada día de nuevo. Cada vez que voy al sur de Manhattan veo comercios nuevos, todo cambia; en mi pueblo de Toledo siempre está la misma tienda de toda la vida». Por eso él confiesa que fuera de la llamada capital del mundo sus 'historias' serían bien diferentes. «Allí siempre pasa algo nuevo. He visto cosas increíbles». Como ver en el metro a alguien haciendo sus necesidades, pintándose las uñas o celebrando un cumpleaños, con tarta incluida.

También las nuevas tecnologías han influido en la vida de este escritor de Broolklyn con alma asturiana. Y eso que, por su gusto, «jamás» se hubiera comprado un 'e-book'. Lo hizo un día y ahora se confiesa encantado de poder «leer en el autobús» y ahorrarse el cargar con «20 libros» . No obstante, se sigue decantando por «la magia del papel», pese a que, critica, «hay novelistas que se creen muy buenos y no lo son».

Tal vez por eso, su género predilecto es la poesía. Cuenta que, «alguna vez en clase, cuando digo que soy poeta, los estudiantes me dicen que pueden hace varios poemas en un día. Por eso les explico a mis alumnos que yo tardo dos meses y hasta un año en hacer uno». Porque, según Barrero, «la poesía es un milagro, y por eso no se produce todos los días».

Su próximo proyecto es precisamente un volumen de poesía, 'Libro de familia', que ya tiene escrito y que será publicado próximamente. Algunos de sus veinte poemas están ambientados en Asturias. «Dos o tres son sobre el cementerio de Luarca, donde está enterrado Severo Ochoa, que está mirando al mar» y otro hace referencia al 'Café Central' de Gijón, «simplemente porque me gusta mucho».

«La poesía es complicada, como una caligrafía», comenta. Al igual que los diarios que, aunque no lo parezca, «hay que pulirlos y no son tan fáciles de escribir». En definitiva, unos y otros, diarios y poemas, son «maneras de sobrevivir en mi lengua».

Hilario Barrero estaba ayer encantado de poder presentar en Gijón 'Brooklyn en blanco y negro'. «Venir a Asturias siempre es como volver al paraíso». Y lo compara con Nueva York, su «paraíso infernal, llenos de ruido, calor, prisas...». «Definitivamente, aquí la gente es más amable y la vida, más tranquila», concluye.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos