Envenenan a tres perros en El Cerillero

Los propietarios sospechan de que ingirieron comida emponzoñada en el parque de la plaza del Médico Félix Prieto

M. MORO GIJÓN.
Un vecino pasea a su perro bóxer por la plaza del Médico Félix Prieto, donde presuntamente ocurrieron los envenenamientos. ::                             P. CITOULA/
Un vecino pasea a su perro bóxer por la plaza del Médico Félix Prieto, donde presuntamente ocurrieron los envenenamientos. :: P. CITOULA

Los propietarios de perros que acostumbran a pasear a sus mascotas por los parques de El Cerillero y la zona de El Lauredal están consternados por la muerte en los últimos días de tres canes por causas que los veterinarios atribuyen a la ingesta de veneno.

La pareja formada por José Luis Bragaña Alonso y Raquel González Paredes perdió la semana pasada a dos bulldogs franceses, madre e hijo, tras sacarlos de casa, como tenían por costumbre, por los espacios verdes de la plaza del Médico Félix Prieto. Conocidos de la pareja explicaron que los perros «estaban muy bien cuidados y sólo bajaban al parque para hacer sus necesidades». El parque en cuestión es el que la pareja tiene justo al lado de su domicilio. Los animales fueron trasladados ya exánimes a una clínica veterinaria, donde les confirmaron a los dueños que la muerte se produjo por tragar algún tipo de alimento emponzoñado.

Otra perra falleció en circunstancias análogas tras jugar y corretear por otro parque de El Cerillero muy próximo al espacio público donde supuestamente se envenenaron los dos bulldogs. Propietarios de animales aseguraban ayer por la tarde, en el nuevo barrio de El Lauredal, que podría haber un cuarto caso más, ya que la persona afectada que ha perdido a su mascota no tiene certeza de si ésta «se puso mala en El Cerillero o en la aldea».

«Tenemos miedo», explicaba ayer la dueña de dos perros que reside en las viviendas sociales que circundan la plaza del Médico Félix Prieto. «Lo lamentable es no saber quién es el responsable de estas canalladas», añadió.

El 23 de junio tuvo lugar un episodio parecido en la plaza de León XIII. Nueve perros comieron trozos de solomillo llenos de alfileres en un parque de El Llano. Decenas de personas participaron semanas después en una manifestación convocada por la Asociación La Panda del Guau en protesta por aquel intento de hacer el mayor daño posible a los perros. Algunos de ellos se debatieron entre la vida y la muerte tras la ingesta de los cuerpos extraños camuflados entre la carne puesta de cebo. Las bolas de carne estaban ocultas entre setos y en el césped, un modus operandi que ahora podría haberse repetido con veneno en El Cerillero.