«Esta ciudad me fascina»

Frederic Albert, de la bretaña francesa, descubre Asturias en bicicleta

SANDRA MARTÍNAVILÉS.
Frederic Albert posa con su peculiar bicicleta en El Parche, con ella ha hecho en diez días muchos kilómetros en Asturias. ::
                             MARIETA/
Frederic Albert posa con su peculiar bicicleta en El Parche, con ella ha hecho en diez días muchos kilómetros en Asturias. :: MARIETA

Otro día más la lluvia cae sobre la ciudad y los turistas cambian las gafas de sol por el paraguas y el chubasquero. En las terrazas apenas hay gente, pero a los visitantes la lluvia no les amedrenta y recorren igual el casco histórico o el Centro Niemeyer. Apoyado en un edificio de El Parche, con su bici y mirando un plano de Avilés, se encuentra Frederic Albert, un ciudadano de la Bretaña Francesa, concretamente de la ciudad de Nantes, que ha decidido hacer un alto en el camino para visitar Avilés.

Frederic lleva diez días recorriendo Asturias en su peculiar bicicleta y deleitándose con los parajes que ofrece el Principado. «Llevo diez días en Asturias y he visitado muchas ciudades, cada una me sorprende aún más que la anterior», afirma entusiasmado, y con un perfecto español, que hace pensar inmediatamente que no es la primera vez que visita España.

Comenzó su viaje en Gijón y ha aprovechado el tiempo al máximo, según confirma. «En estos diez días he visitado las ciudades que había planeado». Arriondas, Cangas de Onís, Langreo, Oviedo, Salas o Cudillero son algunas de las muchas ciudades que este intrépido turista no se ha querido perder en su paso por Asturias. Avilés era una parada obligada en su recorrido. «Leí en las guías que Avilés era una ciudad en la que valía la pena quedarse uno o dos días para conocerla a fondo y además, le debía una visita a un viejo amigo asturiano».

En unas horas ha recorrido casi todo el casco antiguo, que ha calificado como maravilloso, «he dado vueltas por el casco histórico, paseando por la plaza, he estado viendo los escaparates, los edificios». Su cara refleja lo que poco después confiesa: «Esta ciudad me fascina». Los edificios le parecen antiguos, pero al mismo tiempo muy bien conservados. Coincide con tantos otros turistas en que la riqueza histórica de la ciudad es inigualable y que en un primer momento no se esperaba todo lo que, posteriormente, ha descubierto al adentrarse en la villa.

«Avilés es una ciudad preciosa y se come muy bien», subraya. En este punto quiso destacar la gastronomía, que describió como uno de los atractivos turísticos de Asturias. «En estos días he probado muchos platos típicos asturianos y me han gustado mucho, sobre todo el típico postre», durante unos instantes piensa el nombre, «arroz con leche», concluye.

Algo a lo que no le da importancia, pero sí destaca es el clima, «lleva dos días seguidos lloviendo», recuerda. Sin embargo, el tiempo no le preocupa demasiado, todo lo contrario, agradece las bajas temperaturas. El clima es muy parecido al de la Bretaña Francesa y estoy bastante acostumbrado», y además añade que el tiempo ha sido un factor determinante en su decisión de venir a Asturias. « No buscaba el calor, con la bici no me hubiera atrevido a ir a otro lado de España, porque con el calor sería insoportable, Asturias para mí es perfecta».

Aunque todavía no ha tenido ocasión de visitar el Centro Cultural Oscar Niemeyer, asegura que entra dentro de sus planes y que será su próxima visita del día. Le reserva un hueco por la tarde en compañía de su amigo asturiano que le descubrirá los muchos secretos de la ciudad. Se hospedará en casa de un amigo, para él este es un viaje económico, «mi intención es viajar sin grandes lujos», confiesa.

Es la primera vez que este francés visita Asturias, pero asegura que «no será la última». Se ha enamorado de los bonitos paisajes, del clima y sobre todo de la gastronomía, de la que desde este viaje se confiesa «admirador».