Anillamiento científico

Uno de los asuntos relacionados con el mundo de las aves que resulta más sorprendente es la capacidad de llevar a cabo grandes viajes migratorios. Las aves que crían en el hemisferio norte emprenden un viaje prenupcial a finales del invierno o principios de la primavera, viaje que puede llevarles a veces varias semanas, incluso un par de meses. A finales de junio ya se detectan los primeros movimientos de la migración postnupcial en cormoranes, patos y gaviotas; individuos jóvenes, de apenas unas pocas semanas de vida, se enfrentan a un viaje que muchas veces es de miles de kilómetros.

Mucha gente se podrá preguntar cómo saben los ornitólogos los viajes que realmente realizan las aves. ¿cómo se sabe que un ave que cría en León, pasa el invierno en un determinado lugar de África? ¿Pasan todas las cigüeñas de España el invierno en el mismo lugar de África? ¿Crían en el mismo lugar de Escandinavia las Grullas que invernan en España que las que invernan en Italia?

Las claves para responder estas preguntas están en la colaboración internacional, a través de proyectos científicos de marcaje. Lo más conocido es el anillamiento científico, aunque hay otros tipos de marcaje, como por ejemplo, la colocación de radio balizas o el seguimiento por GPS.

Las anillas típicas que se usaron desde un principio eran pequeñas anillas metálicas, con un código de letras y números y una identificación de la entidad responsable del anillamiento. Pero estas anillas tenían un problema muy importante: eran muy poco prácticas, ya que es muy difícil poder leer la inscripción en la anilla si no se vuelve a coger al individuo.

Hace ya varias décadas que se utiliza un sistema de anillamiento basado en códigos de colores, colocando una o varias anillas de materiales plásticos, a veces incluso con algunas letras o números de gran tamaño grabados en alguna de ellas. Se trata de que el avistamiento de estas aves con unos prismáticos o un telescopio permita identificar perfectamente al individuo sin necesidad de molestarle en absoluto.

Cualquier observador que haya visto un ave anillada, puede consultar alguna de las páginas web en las que aparecen todos los proyectos conocidos de anillamiento, para informar del avistamiento y para saber el origen de ese ave. Incluso, en la gran mayoría de los casos, se puede contactar con la persona responsable del proyecto de anillamiento y conocer los movimientos registrados de dicho individuo desde el mismo momento en el que fue anillado.

Recientemente hemos tenido varios casos de avistamientos de aves anilladas en la ría de Avilés. El más reciente es el caso de la Aguja colinegra (Limosa limosa islandica) que aparece en la foto, anillada en Islandia y que se pudo ver en la Ensenada de Llodero entre el 12 y el 15 de agosto.

Fotos

Vídeos