Del Bernabéu a El Musel

«El fútbol fue y es injusto conmigo. Las lesiones fueron mi calvario»

FERNANDO G. DE DIOSGIJÓN.
Alberto Bernardo, en su actual puesto de trabajo en la empresa Agromar. ::
                             LUIS SEVILLA/
Alberto Bernardo, en su actual puesto de trabajo en la empresa Agromar. :: LUIS SEVILLA

Alberto Bernardo apura el pedido en su puesto de trabajo en la empresa Agromar. Son tiempos difíciles también para quien jugó en el primer equipo del Real Madrid compartiendo vestuario con Juanito o Santillana.

Bernardo era un centrocampista de fuerza y con llegada. Tras dos años con Amancio en el Castilla, Alfredo Di Stéfano le reclamó para el primer equipo como fiel escudero de Juan Lozano, fichaje estelar de aquel Madrid de principios de los ochenta que pasó con más pena que gloria por Chamartín.

Bernardo era habitual en las convocatorias de aquel equipo, pero en el verano de 1984 el Madrid le comunica que no cuenta con él. «Yo les dije que al único equipo al que iba cedido era al Sporting. Mucha gente piensa que cuando vengo cedido a Gijón llego lesionado. No se puede decir que mi paso por el Sporting fue penoso, yo hice todo lo posible. Es una espina que tengo clavada, pero que va a ser imposible que pueda sacarla porque ni jugué ni he podido devolverles la confianza trabajando en otros puestos dentro del club», afirma.

Se lesionó en cuatro meses dos veces. Se pasó ocho en el dique seco. Una vez recuperado, el entrenador Novoa no contó con él. «No nos entendimos», asegura.

Se fue a Osasuna, después al Valladolid, al Recreativo, al Melilla y, finalmente, colgaría las botas en el Mosconia de Grado.

Infancia en Lieja

El centrocampista de los siete pulmones nació en Bélgica hace cincuenta años. Hijo de emigrantes asturianos, él minero y sastre y ella ama de casa. «Nací allí por accidente, mi madre ya estaba embarazada cuando se fueron». Esta circunstancia hace que algunos no le consideren asturiano. Le duele. Y mucho: «Soy de la cuenca del Nalón, mi padre del Serrallo, en Sotrondio, y mi madre de Laviana. Aún es el día de hoy que voy allá por trabajo y me emociono, así que más asturiano imposible».

Su estancia en el país de los flamencos y los valones sirvió para aprender a la perfección el francés y, además, se defiende en alemán, inglés y flamenco.

En el fútbol destacó siendo un niño en las filas del AS Herstald. Media Europa se interesaba por sus servicios y cuando todo indicaba que iba a fichar por el Glasgow Rangers, apareció el Real Madrid. «En Bélgica querían que me nacionalizase porque veían que era un jugador con potencial», asegura Bernardo. En la capital de España, dos cesiones al Alcalá y al San Fernando de Henares, dos años en el Castilla con Amancio Amaro y directo al primer equipo con Di Stéfano.

Internacional frustrado

Las lesiones fueron la principal losa que tuvo que arrastrar Bernardo. La primera, cuando estaba a punto de debutar con la sub 21 ante Holanda. La segunda, ya en su época en Gijón, cuando los seleccionadores absolutos Miguel Muñoz y Vicente Miera le seguían para llevárselo a la Eurocopa de 1984 en Francia, en la que Platini acabó con los sueños españoles en la final del fallo de Arconada. «Yo soñaba en Bélgica con jugar el Mundial de España, por la gloria deportiva. El fútbol ha sido injusto conmigo. Pasé un calvario con las lesiones, pero las decisiones que se tomaban en los despachos también me hicieron mucho daño», puntualiza el exfutbolista.

Ahora acude a El Molinón «de vez en cuando» porque en casa son abonados. Ve bastante fútbol de categorías inferiores, de regional preferente y juveniles, donde entrenan buenos amigos.

En el recuerdo le quedan 42 partidos en Primera División repartidos en cuatro equipos, Real Madrid, Sporting, Osasuna y Valladolid.

Chico para todo

Aquel aguerrido futbolista trabaja hoy en la empresa Agromar. En ella, Bernardo hace de todo: empaqueta, carga y si hace falta, reparte los pedidos. Además, lleva la representación de las dos marcas de la empresa -Agromar mar y Agromar tierra- para el norte de España. «Estoy muy agradecido a la familia Barrio Mata y Acebal porque confiaron en mí y esto me ha permitido ser independiente», asegura.

Todavía algún cliente le reconoce, aunque cada vez son menos. Quienes tiene memoria histórica recuerdan un partidazo que firmó en el Camp Nou ante el Barcelona.

Tuvo también su paso por los banquillos, donde se encontró con profesionales como Fanjul y Pons, en el Astur, y otras experiencias más ingratas. «No hay hueco para todos, creo que además hay mucho intuso haciendo daño al fútbol base», sentencia. El lunes volverá a madrugar. Para Bernardo, hace tiempo que despertó del sueño de seguir ligado al fútbol. Aunque, quién sabe, quizás le pague la deuda que cree que le debe.

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