Los sindicatos urgen mejoras en el HUCA hasta el traslado a La Cadellada

Dicen que el deterioro que acumula el viejo hospital «repercute de forma negativa en la atención sanitaria»

LAURA FONSECAOVIEDO.
Camas almacenadas en uno de los pasillos del Hospital Materno-Infantil. ::                             E. C./
Camas almacenadas en uno de los pasillos del Hospital Materno-Infantil. :: E. C.

«Que el viejo Hospital Central está en malas condiciones es evidente, por eso decidieron construir uno nuevo. El problema es que el deterioro ha ido a más en estos años porque todas las miradas estaban puestas en el traslado a La Cadellada». María José Fernández es auxiliar de enfermería y miembro de la Junta de Personal por el sindicato SAE. Conoce al viejo HUCA, en el que trabaja desde hace décadas, como la palma de su mano. «Está en muy mal estado desde que se dejaron de hacer obras importantes porque nos íbamos a marchar al futuro hospital», dice.

Ella, al igual que otros miembros de la Junta de Personal, como el médico Ángel Colmeiro, del Simpa, o Francisco Menéndez, del Sicepa, creen que los actuales responsables del Central tendrían que mejorar el mantenimiento del complejo sanitario. «Sabemos que hay problemas de dinero y que el viejo hospital sólo se puede parchear, pero hay deficiencias que repercuten de forma negativa en la atención sanitaria», señala Colmeiro.

Las reacciones de los trabajadores del HUCA se producen un día después de que EL COMERCIO publicara un reportaje que daba cuenta de algunos de los múltiples desperfectos y deficiencias que acumula el vetusto complejo, conformado por 17 edificios construidos a principios de 1960. Desde camas y cunas agolpadas en los pasillos, hasta cristales rotos, desconchones en fachadas o estrechas salas de espera con pacientes hacinados, como ocurre en varios servicios, entre ellos, los de Oncología Médica, Dermatología y Oftalmología.

Todas estas dificultades se agravarán si el traslado a La Cadellada se retrasa aún más de lo previsto. El anterior Gobierno regional (PSOE) había indicado que el futuro HUCA abriría a mediados de 2012. Sin embargo, el Ejecutivo entrante (Foro Asturias) rectificó a sus antecesores y aseguró que el nuevo complejo estaba inacabado y que no podría ser inaugurado hasta septiembre de 2013. «Estamos en una incertidumbre total. Los trabajadores no sabemos a qué atenernos», se queja Francisco Menéndez, del Sicepa. Este representante sindical cree que «los usuarios tienen una paciencia infinita y aguantan carros y carretas», recrimina. Similar opinión muestra el facultativo Ángel Colmeiro, que recuerda que varios de los puntos negros del HUCA, entre ellos su elevada estancia media, «se debe a que tenemos un hospital obsoleto, donde los pacientes tienen que ser llevados de un edificio a otro, en ambulancia, y eso hace que tengan que pasar más tiempo ingresados, por ejemplo». Muchas obras de mejora fueron paralizadas porque la mudanza a La Cadellada era inminente. «Ahora no sabemos qué va a ocurrir ni cuánto tiempo más tendremos que aguantar en el viejo hospital», afirman.

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