Begoña reabre al tráfico y al paseo

El espacio que ocupaba el 'anzuelo' muestra ahora una imagen homogénea con el resto del emblemático parque Los vehículos ya pueden recorrer San Bernardo sin desviarse por Dindurra

I. VILLARGIJÓN.
Dos peatones cruzan San Bernardo, con la zona reformada del paseo de Begoña tras ellos. ::                             JOAQUÍN BILBAO/
Dos peatones cruzan San Bernardo, con la zona reformada del paseo de Begoña tras ellos. :: JOAQUÍN BILBAO

Begoña vuelve a la normalidad. Ayer se retiraron las vallas de la obra correspondiente a la actuación en superficie motivada por la ampliación del aparcamiento subterráneo. Esto ha permitido restablecer el tráfico rodado por la calle de San Bernardo, cerrada a la altura de Los Campinos desde febrero de 2010, pero también posibilita a los viandantes disfrutar del nuevo espacio de paseo habilitado en el lugar que antiguamente ocupaba la fuente del 'anzuelo'.

Mientras bajo tierra continúan los trabajos para poner a disposición de los usuarios 300 nuevas plazas de aparcamiento, arriba ya ha concluido la reposición del piso, lo que permitió abrir ayer por la mañana el carril de circulación que posibilita cruzar desde la carretera de la Costa hasta la plaza del Parchís directamente a través de San Bernardo. Durante este tiempo el tráfico era desviado por la calle de Dindurra, lo que obligaba a dar un importante rodeo para cubrir este mismo trayecto. Además, ya se han completado todas las actuaciones necesarias para crear una nueva zona de paseo que mantiene una imagen homogénea con el diseño del resto de Begoña.

La ampliación del subterráneo de Begoña motivó la que ha sido la tercera reforma del emblemático parque gijonés en menos de 20 años. La actuación arrancó en febrero de 2010, pero la imagen más significativa de este cambio llegó en el mes de abril, cuando con la ayuda de una excavadora se destruyó el popular 'anzuelo', la fuente escultórica ideada por el arquitecto Joaquín Aranda y que durante 18 años fue el icono más reconocible de esta parte de la ciudad.

Poco a poco los trabajos fueron avanzando, primero con unas excavaciones que convirtieron esta parte de Begoña en un inmenso socavón y más tarde con la construcción de la estructura del aparcamiento y la reposición de la superficie, con un diseño muy diferente al anterior, pero que da unidad a todo el paseo.

Regresaron cinco de las ocho palmeras que habían sido retiradas durante la excavación y se instaló un pavimento de baldosas similares a las que ocupan el resto del paseo. Se trata de un solado con predominio del gris, pero decorado con líneas de granito rosáceo. También se han instalado bancos y farolas como los ya existentes y pequeños jardines cuadriculados. Un nuevo ascensor se suma a los accesos al aparcamiento.

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