Allande pedirá la declaración de zona catastrófica por los daños del fuego

Los incendios forestales declarados el domingo han calcinado ya siete edificaciones y más de 8.000 hectáreas en la comarca suroccidental

I. GÓMEZ ALLANDE / C. DEL NARCEA.
La escuela de San Martín de Valledor, afectada por el fuego. ::                             E. C./
La escuela de San Martín de Valledor, afectada por el fuego. :: E. C.

Tras las llamas queda la devastación y Allande es un ejemplo de ello. Miles de hectáreas de monte arrasadas y siete edificaciones calcinadas son el balance de un incendio forestal declarado el domingo en la zona de San Martín de Valledor que en la mañana de ayer se dio por controlado, después de una noche de intensas lluvias que favoreció la extinción de los focos.

El alcalde allandés, José Antonio Mesa, cifra en unas 4.000 hectáreas de monte bajo y plantaciones de pino la superficie devastada, un balance al que se suman edificaciones de varios núcleos como la antigua escuela de San Martín, rehabilitada para uso vecinal, o la Casa-Museo de la Torre del Valledor, un Bien de Interés Cultural de gran valor cultural y etnográfico del que hoy sólo se conserva la torre.

Las llamas, que se propagaron con rapidez por núcleos como Robledo y Villanueva, alcanzaron también a segundas residencias y bolas de silo que los ganaderos preservaban para alimentar el ganado durante los próximos meses. Ante estas pérdidas, el regidor anunció que el Ayuntamiento solicitará la declaración de zona catastrófica, para obtener ayudas para afrontar los daños provocados por «uno de los incendios más graves que hemos tenido», afirmó Mesa, que ayer visitó la zona afectada junto a los directores generales de Interior, Salustiano García, y Ordenación Agraria y Forestal, Vidal Álvarez, así como responsables de los equipos de extinción. De hecho, aseguró, las llamas llegaron a amenazar la localidad de Berducedo, una de las más pobladas de la zona.

Y es que en la comarca se registraron vientos de hasta 110 kilómetros por hora, lo que avivó las llamas e imposibilitó la intervención de las aeronaves. Por eso, «si no llega a llover, no sé dónde habríamos acabado», lamentó el regidor, que relató también que «en algunos puntos de la carretera había problemas para circular y llegó un momento en el que el agua de los pozos se estaba acabando».

La situación no fue diferente en el concejo Cangas del Narcea, donde las llamas han calcinado más de 4.000 hectáreas de superficie antes de ser extinguidas. En este caso no se ha visto afectada ninguna vivienda, pero la proximidad del fuego al núcleo de Combo llevó al Ayuntamiento a plantear, en la noche del domingo, la evacuación de la población. Sin embargo, la lluvia y la intervención de los efectivos de extinción de incendios y los vecinos que colaboraron en el operativo evitó esta medida.

Las precipitaciones y el control de los focos llevó al Principado a desactivar a las 10.35 horas de ayer el Plan de Emergencias de Protección Civil por Incendios Forestales (Infopa) activado unas doce horas antes. Entonces, se movilizaron 30 efectivos de Bomberos de Asturias, 28 miembros de cooperativas forestales, diez de la Guardería Forestal y 26 especialistas de la Brigada de Refuerzo de Incendios Forestales del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino.

Desde ambos ayuntamientos se trabaja con la hipótesis de que los fuegos fueron provocados, ya que se registraron varios focos activos al mismo tiempo.

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