'Adri' y 'Barón' dejan el Suárez Puerta sin palomas y gaviotas

«Sólo quedan las que tienen nido que acuden por que no dejan al pichón solo», reconocen los cetreros que cuidan de la instalación avilesina

ALBERTO HUERGAAVILÉS.
Alejandro Pizarro, con 'Adri', un Águila Harry de tres años, que ayer voló en el Suárez Puerta para 'espantar' a las palomas y gaviotas. ::                             SERGIO LÓPEZ/
Alejandro Pizarro, con 'Adri', un Águila Harry de tres años, que ayer voló en el Suárez Puerta para 'espantar' a las palomas y gaviotas. :: SERGIO LÓPEZ

Comenzaron hace poco más de mes y medio y ya se ven los primeros resultados. El Suárez Puerta se ha quedado sin gaviotas y sin palomas. «Sólo quedan las que han anidado y se arriesgan a quedarse porque les tira el pichón que tienen en el nido», reconoce Beni Alonso. Es uno de los dos cetreros, junto a Alejandro Pizarro, que se encargan de que el estadio avilesino no se convierta en un 'estercolero'. Aunque más que ellos, los protagonistas son sus rapaces.

'Adri', 'Barón' y 'Tizona' volaron ayer por el estadio avilesino, aunque tampoco fue demasiado necesario. Nada más sentir los cascabeles que llevan anudados a las patas, las gaviotas y palomas inician el vuelo, que algunas veces les deja en el estadio de atletismo de El Quirinal y en otras ocasiones más lejos, porque este emplazamiento también tiene un gavilán -no cautivo- que a las más pequeñas las persigue sin denuedo.

Adoran la cetrería. Disfrutan de sus 'mascotas'. Y las miman a cada segundo, cada acción... «No les puedes fallar. Tienes que darles un premio cuando vuelan, para que no se vayan, tienes que enseñarles qué pájaron deben atacar, cuáles no... Es como enseñar a cualquier animal», reconoce Alejandro Pizarro, que llega en su coche al Suárez Puerta y saca del maletero un Águila Harry de nombre 'Adri', de 860 gramos de peso, uñas amenazantes para desgarrar a sus presas y una envergadura temible.

«Es una rapaz de vuelo bajo», explica el dueño de esta preciosa ave: «Esta la utilizamos más para volar por las gradas y recortar, es muy habilidosa y en las distancias cortas mucho más efectiva».

La cetrería es un arte del que se cree que tiene raíces chinas o japonesas y que su primer testimonio gráfico en Europa fue en el siglo V después de Cristo. En estos momentos los Emiratos Árabes son la potencia mundial con sustanciosas operaciones para hacerse con Halcones Gerifaltes que llegan a alcanzar valores de 30.000 euros. Por no hablar del mantenimiento con aire acondicionado y unos nidos increíbles teniendo en cuenta cómo está el mundo.

'Barón' fue el primero en batir sus alas por el Suárez Puerta. El Halcón Peregrino de Beni Alonso pertenece a la especie más veloz del planeta. «En un 'picado' -pueden llegar alcanzar los 1.000 metros de altitud- puede coger los 400 kilómetros por hora», explica mientras lo apoya en una valla para quitarle la caperuza. Los flashazos de la cámara parecen aturdirle porque no levanta el vuelo. Tarda. Se sitúa y empieza con círculos concéntricos que se van ampliando. No se ve ninguna gaviota en los alrededores del Suárez Puerta, pero sí que se les oye graznar. A lo lejos. Mejor no acercarse. Beni gira sobre sí una cuerda con una manopla al final de la misma que va con «media codorniz o un 'pollito'». Es verlo y el vuelo del halcón se interrumpe para posarse sobre el cuero y dar cuenta de su comida.

Y llega Alejandro Pizarro con su Harry. «Se llama 'Adri'. Hoy no volará mucho. Es más para distancias cortas y recortes, mientras que el Peregrino es para espacios más abiertos, es más veloz», explica. El cuerpo les delata. 'Adri' es mucho más grande, mientras que 'Barón' es más musculado y compacto.

'Tizona', la hembra de Halcón Peregrino de Beni Alonso, también tuvo ayer su trabajo. Más pesada que el macho, con 800 gramos, es otra de las aves que ha colaborado en que el Suárez Puerta haya quedado sin palomas y gaviotas. «Cuando siembren otra vez, que creo que será en una semana o dos, vendremos para evitar que se coman la siembra», mantiene Alonso, que también posee un búho real al que el Avilés espera darle trabajo en un futuro: «Todavía no ha volado».

Tener un ave rapaz y sacarlo a volar no es sencillo. Hay que tener unos requisitos. El Avilés ha solicitado unos permisos de 'desgaste' de la instalación para poder utilizar estas rapaces, que para cazar tiene que abonar 200 euros anuales para acudir a un coto de caza. A todo ello hay que añadir las comidas, vacunas...

Pero son más eficaces que esos ultrasonidos que tan de moda han puesto las empresas y ayuntamientos para ahuyentar a las bandadas de estorninos y palomas. «Eso lo que hace es ahuyentarlos una semana, pero luego se acostumbran al sonido y vuelven», mantiene Pizarro. Con los halcones, azores, águilas y demás aves rapaces no se corre ese riesgo. Son eficaces y lo han demostrado en un Suárez Puerta al que le queda la prueba de la siembra dentro de un par de semanas.