El Conservatorio homenajea a Purita de la Riva por sus 47 años como docente

La pianista ovetense emociona a los alummnos del centro y asegura que nunca dejará de disfrutar delante de un piano

MARÍA LASTRAOVIEDO.
Purita de la Riva, durante su homenaje. ::                             M. ROJAS/
Purita de la Riva, durante su homenaje. :: M. ROJAS

Tenía tan solo seis años cuando una religiosa amiga de su madre descubrió su talento. Ahora, 72 años después la niña prodigio es una pianista consagrada en el final de una brillante carrera. Purita de la Riva es más que una mujer con talento «divino» para la música. Por ello, ayer se le quiso rendir un homenaje por haber formado a generaciones de intérpretes. Una muestra de reconocimiento y cariño a los 47 años que la ovetense dedicó a la docencia en el Conservatorio Superior de Música de Oviedo. El mismo lugar donde volvió a hacer lo que, como ella misma reconoce, «mejor se me da»,contar historias con el piano.

«No creo merecer tanto», aseguró Purita visiblemente emocionada con la voz entrecortada y los ojos brillantes. «Me gusta la música, enseñarla y transmitir lo que siento, ha sido siempre un placer para mi» mantiene con una sonrisa en la cara minutos después de descubrir la placa que da nombre a una de las aulas del centro.

De nuevo, la pianista de manos pequeñas emocionó a todos con 'No la puedo olvidar porque la tengo amor', una melodía especial que, dice, siempre le recuerda a su madre. Aunque mantiene tajante que «elegir una canción es como mandarle a un goloso que se decante por un solo pastel». Demasiado repertorio a sus espaldas desde que con 12 años se subiese por primera vez a las tablas para inaugurar la temporada de la Sociedad Filarmónica de Oviedo con «enorme éxito». «Mi madre estaba asustada, no era capaz de imaginarme allí, pero Saturnino del Fresno, mi gran profesor, le dijo después de oirme tocar que estaba más convencido que nunca de que me lo merecía, fue todo un orgullo para mi», asiente mientras revive áquel momento. Áquel no había sido su primer concierto, sino que con 9 años ya había actuado delante del público. Desde entonces, sigue creciéndose de igual forma con el público porque «lo mejor de todo es sentirlo uno mismo y conseguir así que los demás se emocionen».

Ama la música desde que jugaba entre muñecas, porque, como ella misma afirma, es capaz de «permitirme desahogar en un día duro y llenarme de satisfacciones en los buenos momentos». Se identifica con Mozart, Beethoven y los grandes románticos como Schubert, sin olvidarse claro está de los músicos españoles, y en especial de los de la región. Anselmo González del Valle es uno de sus preferidos, «he visto llorar a muchos asturianos con sus melodías, sobre todos los que están fuera de la tierrina».

Oviedo volvió a homenajearla ayer. A los que la aplaudían, los alumnos del conservartorio, les dedicó palabras de ánimo: «La música, si da para vivir, mucho mejor; pero sino, siempre quedarán las satisfacciones. Solo tenéis que amarla» Purita de la Riva afirma que «aún estoy en plenas facultades», pero mantiene que seguirá tocando aún cuando le fallen los dedos porque «nunca dejaré de disftutar».

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