La navegación en las aves

Estamos en fechas de migración. En fechas recientes hubo una espectacular entrada de pájaros por la costa central asturiana

Estamos en fechas de migración. En fechas recientes hubo una espectacular entrada de pájaros por la costa central asturiana. Llegaban de la mar y seguían rectos hacia la Cordillera Cantábrica, para cruzarla a través de los puertos. Pero allí se encontraban con vientos fuertes contrarios a su ruta, con rachas superiores a los 80 km/h., por lo que aunque algunas se posaban en los prados a esperar a que amainase, la mayoría seguían rumbo Sur, volando a ras de tierra para minimizar el efecto del viento.

Se cree que los viajes en las aves y otros muchos animales terrestres están asociados a las glaciaciones. Cuando gran parte de Europa se llenó de hielo, los pájaros se vieron obligados a irse al Sur o intentar resistir en climas fríos (lo que muy pocos consiguieron). La mayoría se desplazaron a las zonas libres del hielo: la cuenca mediterránea y África. Cuando se terminó la glaciación, las aves se enfrentaron a un nuevo dilema: volver al Norte, donde los recursos son estacionales (lo que les obliga a viajar todos los años) o quedarse en el Sur, donde hay tantas aves que la lucha por los recursos es fuerte. Unas especies optaron por una opción, otras por otra, y para otras, dentro de una misma especie, unas poblaciones decidieron viajar y otras hacerse sedentarias.

La causa principal de los viajes es obtener comida suficiente. Las aves que todos los años viajan al Ártico, allí tienen mucha comida (sobre todo insectos) durante dos meses, tiempo suficiente para sacar adelante a sus crías. Tal éxito reproductor les compensa los grandes riesgos del viaje. Las que se quedaron todo el año en el Sur tienen comida de forma continua, pero han de competir fuertemente con otras muchas especies.

Para viajar utilizan su memoria genética, es decir, que las rutas que hicieron los primeros pájaros van quedando grabadas en sus descendientes. Para ello utilizan varias técnicas (normalmente la combinación de todas):

Magnetismo: es bien conocida la orientación que tienen las aves respecto a los polos magnéticos. Disponen de unas arenillas del mineral magnetita alojadas en su cerebro (los seres humanos también las tenemos, pero en una cantidad muy inferior). Según la orientación magnética, corrigen su rumbo si son desplazadas por fuertes vientos. Hay numerosos estudios de pajarinos migratorios dentro de jaulas imantadas, cuyo rumbo se alteraba a tenor del investigador.

Observación estelar: muchas aves viajan de noche para evitar a los depredadores, así como un calor excesivo al atravesar los desiertos. Para ello, en noches despejadas, conocen la posición de las principales acumulaciones de estrellas (las constelaciones) y sobre todo del punto central alrededor de lo que todo gira (la estrella polar), lo que les ayuda a mantener su rumbo. También se hicieron muchos experimentos con jaulas cubiertas por bóvedas celestes, donde su movimiento determinaba hacia donde se movía el pájaro.

Brújula solar: los que migran de día se fijan en la posición de la estrella más cercana: el sol. Se hicieron experimentos con espejos que modificaban las preferencias de vuelo de aves enjauladas.

Topografía: un pajarín que sale de Inglaterra al atardecer sabe que al amanecer llegará a la costa asturiana, y conoce donde están las porciones de tierra más próximas (los cabos) al ver las montañas del fondo. Es decir, conocen la orografía de las zonas que atraviesan, algo importantísimo para saber dónde hay un lugar seguro donde descansar, o para conocer un paso entre montañas (collado o puerto). Este conocimiento puede darse por acompañar a los adultos en sus primeros viajes, o por experiencia propia (como por ejemplo hacen los cucos).

Otros sentidos: hay casos en que el olor les guía a sus lugares de cría (como ocurre con algunas aves marinas). Otras se fijan en el ángulo de desviación de la luz polarizada, otras en los sonidos del entorno (otros animales, el viento, el mar), incluso hay estudios que demuestran que algunas perciben pequeños cambios en la gravedad, incluso pueden llegar a percibir la fuerza de Coriolis producida por la rotación de la Tierra.

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