El racismo ecológico rancio (II parte)

JUAN ANTONIO VALLADARESGANADERO Y DOCTOR EN ECOLOGÍA, COORDINADOR DE LA PLATAFORMA GEA Y PRESIDENTE DE LA FEP

Dice la secretaria de ULEX: «la conservación de las especies silvestres está al amparo de los requerimientos de los ganaderos y eso no puede ser así». Insisto en el error científico de desligar en nuestros montes unas especies de otras, el ganado y sus pastores de otras especies silvestres: los requerimientos de la ganadería tradicional son los requerimientos del ecosistema silvopastoril. Se sabe que nuestra gestión del monte ha aumentado la biodiversidad de los ecosistemas, abriendo paso a especies y a habitats completos. El manejo pastoril se ha integrado con las especies silvestres climáticas y además ha abierto nichos para numerosos taxones que no cabrían sin ganadería: animales y plantas de biotopos abiertos, nitrófilas, etc. Las propias variedades de ganado autóctono tienen un evidente valor patrimonial.

«Hay que obligar a los ganaderos a que vigilen su ganado correctamente, que actúen de forma profesional con su propio ganado». Vuelve a ofendernos dudando de nuestra «profesionalidad». En primer lugar, ya no se puede sobrevivir con un pequeño terreno en la aldea y cuatro animales, con los que dormías en la braña. Ahora debes tener cuarenta o doscientas, y segar medio pueblo durante la época en que están en el monte; es más difícil cuidarlas desde el pueblo, y la señora esta dice que tenemos que hacerlo sin pistas y cruzando el matorral lleno de pinchos a pie.

Me gusta convivir con todo tipo de animales y plantas, y me molesta estéticamente la proliferación de pistas en el monte, pero ella no tiene, directamente, derecho ninguno a quejarse. A mí también me molesta el asfalto, y supongo que ella se quejará a las autoridades del acceso a su trabajo desde su casa de Cangas si estuviera lleno de matorrales espinosos. No, claro, es que ese trayecto no es por el monte, podrá pensar; sin embargo acepta un entorno mucho más degradado. ¿Y si los ganaderos hacemos una Asociación que pretenda destruir ciudades para que nuestro ganado paste libremente en el terreno recuperado? Sin duda tenemos más argumentos ecológicos para pedir algo así que a la inversa: es un hábitat indiscutiblemente más degradado. Nosotros vamos a autoproclamarnos legítimos dueños de la Asturias urbana y vamos a inventar una normativa que justifique nuestros actos. Le voy a exigir que pique el asfalto de su calle y plante pinchos, carbayos o hayas, y que deje que en su jardín y en su oficina vaguen libremente las ratas y otros animales que espontáneamente decidan ubicarse allí según los criterios de los ecosistemas urbanos. Que deje que los lobos se coman a sus mascotas. Porque su jardín también es patrimonio de los que no vivimos allí, y su oficina de los que no trabajamos allí, y le diré que estoy muy en contra de que le dejen organizarlo todo a su manera, como si en esta sociedad no hubiera otras sensibilidades a las que nos ofendan ciertos estilos de vida...

«Los ganaderos no tienen el ganado para subsistir, sino para aumentar sus ingresos». Es verdaderamente repugnante la insensibilidad que puede tener hacia un congénere -si nos admite a los indios como seres humanos- una persona que se muestra tan sensible con las zarzas. Señora, para su información, y especialmente en el entorno de Picos de Europa, muchos ganaderos intentan vivir de sus animales. A veces tenemos que completar los ingresos de otras formas, pero es al revés de como lo plantea: somos ganaderos que, en ocasiones, tenemos que buscar cómo completar unos exiguos ingresos, y en muchos casos existe una dependencia económica absoluta del ganado por parte de las familias ganaderas. Un respeto a todos ellos, ignorante.

Más: «La presión de los ganaderos sobre los gestores del parque es muy importante.». He de recordar que estábamos aquí antes, y que es la entelequia de su 'Parque' la que nos ha presionado históricamente a nosotros. Se equivoca en su diagnóstico sobre el fuego, pues si no se pace cuando el primer verde rebrota tras una quema, el matorral se recupera y tupe aún con más rapidez: no se aprovecha el pasto y además se aumenta el riesgo de incendios de nuevo. Pero dejaré parte de la harina para otro costal, porque las pruebas «cansan a la razón».

Es falso que los pastores no crean que tenga que haber bosque e incluso matorral donde deba ser, y en dinamismo perpetuo. Durante siglos ha existido ese equilibrio. Le reto a que encuentre un ganadero de alcurnia que sostenga esa falacia. Por cada ganadero cabal que encuentre que mantenga tal afirmación yo le traigo diez ecologistas que están de acuerdo con mis tesis.

Mordemos y somos mordidos por otros pobladores del monte; no sólo amamos, sino que somos el monte. Si os gustan los Picos de Europa sin nosotros, no os equivoquéis: no os gustan los Picos de Europa. Os habéis equivocado de país y de montañas.

La sociedad que nos rodea se ha complicado. Lo asumimos, ya que no tenemos más remedio que adaptarnos a muchos cambios acaecidos; algunos habrán sido para nuestro beneficio y de otros la mayoría no sabría desprenderse. Estamos dispuestos a explicaros cosas y a negociar con vuestra sensibilidad. Os esperamos en nuestra mayada, en las montañas, con una pipa de la paz encendida. Pero no os equivoquéis. Vuestro «póster» es nuestra casa.

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