Gijón pone en marcha su proyecto pionero para controlar las emisiones

Ecomilla cuenta ya con 76 coches que registran desde la velocidad hasta su consumo de combustible

OLGA ESTEBANGIJÓN.
Óscar Quintana tiene en su vehículo (a la izquierda, junto al volante) el dispositivo que registra todos sus datos. ::                             JOAQUÍN PAÑEDA/
Óscar Quintana tiene en su vehículo (a la izquierda, junto al volante) el dispositivo que registra todos sus datos. :: JOAQUÍN PAÑEDA

La Milla del Conocimiento ya es la Ecomilla. La singular área de Gijón que aglutina el Parque Científico, el campus universitario, la Laboral, el Jardín Botánico, el Hospital de Cabueñes y el Centro de Arte funciona como banco de pruebas de un pionero proyecto que pondrá las bases para, al menos, dos cuestiones básicas. Por un lado, mejorar la movilidad en una zona con muchos problemas en este sentido (los que provoca el traslado de unas 15.000 personas al día). Y, por el otro, conseguir datos reales de las consecuencias que esos movimientos tienen para el medio ambiente. La Ecomilla está en marcha y 76 conductores se han convertido en pioneros en ponerse y ponernos a prueba: cómo usamos el coche, cuánto combustible consumimos y cuánto contaminamos con ello. Esto es posible porque, de forma paralela, se ha producido otra cuestión: la instalación de la Estación de Medición de la Calidad del Aire Campus Gijón (Emeca), en pleno corazón de la Milla del Conocimiento, y que aportará información medioambiental, como la cantidad de partículas 'black carbon', ligadas a las emisiones de dióxido de carbono de los coches.

El proyecto, desarrollado por la empresa Simbiosys, en colaboración con ADN Mobile Solutions y Fivelines (todas con sede en el Parque Científico), fue presentado en octubre y, tras algunos cambios de calendario, está en marcha. El objetivo inicial era arrancar con 250 conductores, pero finalmente no ha sido posible. Hay unas 180 personas interesadas, pero no todas disponen de un móvil con el sistema operativo Android, obligatorio para el proyecto. De ahí que se haya arrancado con 76, a las que se irán sumando, de forma paulatina, más voluntarios.

Para ello, además, el proyecto dispone de 50 móviles, que serán entregados, como préstamo, a nuevos participantes. Por ejemplo, a médicos de Cabueñes, ya que había un buen número de ellos interesados en la iniciativa, pero sin los teléfonos apropiados. Y el hospital es una pieza importante para la Ecomilla, no en vano, trabajan allí unas 2.000 personas. Los 76 conductores de la Ecomilla son, principalmente, del Parque Científico y del campus, pero también de la Laboral, estudiantes de Arte Dramático, gente del Centro de Arte y algunos del Jardín Botánico.

La idea de arranque del proyecto parece 'sencilla', al menos tal y como lo explica Emilio Jiménez, responsabe de comunicación de Ecomilla: «Si hoy en día hay televisores e incluso neveras conectadas a internet, ¿por qué no el coche? ¿Por qué no obtener más información de un lugar en el que algunos pasan horas?». Y así el coche ha pasado a ser un «punto para recoger datos», asegura el director técnico del proyecto, Abel Rionda. Puede dar fe Óscar Quintana, empleado de ADN Mobile Solutions y participante en la Ecomilla. Lleva algo más de una semana con el dispositivo en su coche. La primera, funcionó como una 'caja negra', es decir, registradora de datos: qué marcha lleva, cuánto combustible consume, a qué velocidad y revoluciones va, incluso su posición GPS y si el tráfico es denso o se registran incidentes.

A partir de ahí, el dispositivo se pone en modo asistente, que va indicando al conductor qué marcha y qué velocidad es la más apropiada para consumir menos combustible. Óscar asegura que, en sólo dos días, ya ha notado cambios: «Yo reducía antes. Y me manda aumentar la marcha antes de lo que yo solía hacer». Una conducción eficiente puede suponer un ahorro de hasta el 15% de combustible.

Inscripción abierta

En ello están esas 76 personas, a las que aún se pueden sumar más, hasta finales de año. A cada nuevo grupo se le ofrecen unas jornadas de formación antes de iniciar la experiencia. La intención de los responsables de Ecomilla es acabar de recoger datos el 31 de enero y, un mes después, presentar los resultados de un proyecto que, en realidad, es sólo el inicio de muchos. Por el momento, sus conclusiones serán el primer estudio de movilidad real (sin encuestas de por medio) en el entorno de la Milla del Conocimiento. Además, permitirá ofrecer datos personalizados de conducción a cada participante (corrigiendo, si los hubiera, hábitos de riesgo) y señalará la huella de carbono que cada uno deja en el medio ambiente.

Y todo ello estará a disposición del Ayuntamiento. Ecomilla está ultimando la aplicación informática que permitirá a la administración local disponer de todos los datos reales sobre contaminación y tráfico en el entorno de la Milla del Conocimiento. Con una red de vehículos más amplia, esos datos llegarían a ser de toda la ciudad, lo que permitiría al gobierno tomar decisiones basadas en la realidad sobre la mejor forma de reorganizar la circulación.

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