Muere a los 91 años Miguel Díaz Negrete, renovador de la arquitectura de Gijón

Desarrolló durante más de 60 años una prolífica carrera, de la que dejó numerosos ejemplos en la ciudad

IVÁN VILLARGIJÓN.
Muere a los 91 años Miguel Díaz Negrete, renovador de la arquitectura de Gijón

«¿En serio podemos hacer torres?». Fue la respuesta de un sorprendido Miguel Díaz Negrete al técnico del Ministerio de Vivienda que le echaba en cara su falta de originalidad. El joven arquitecto se había trasladado a Madrid, junto a otro compañero de proyecto, para presentar su propuesta para la construcción de 1.500 viviendas sociales en Pumarín. Llevaban la maqueta de un diseño tradicional, monótono, de edificios idénticos que no superaban las cinco alturas. «¿No tenéis imaginación para más?», les reprochó el técnico ministerial. Y ya con vía libre para levantar torres de hasta veinte plantas, regresaron a Gijón para dibujar los planos de Las 1.500 que perviven medio siglo después. Fue una auténtica revolución urbanística para Gijón. Una más de las que protagonizó Díaz Negrete desde mediados del siglo XX para, junto a otros ilustres nombres de su generación, traer a Gijón la arquitectura que desde años antes ya estaba predominando en Europa.

Miguel Díaz y Negrete falleció ayer en su domicilio familiar con 91 años y más de seis décadas de carrera a sus espaldas. «Estar todo el día ocupado es realmente un sistema de mantenerse vivo. Cuando uno lo deja, es que se está acabando», reconocía ya nonagenario, pero aún reticente a dejar de acudir a su estudio. «Mi profesión me apasiona. No la puedo dejar». Hace quince días, un achaque le obligó a pasar por el hospital. No obstante, se recuperó, y hace una semana aún pudo vérsele en el homenaje que la Asociación de Veteranos del Sporting rindió a los exfutbolistas Juan Eraña y Antonio Puente. Fue su último acto social. Su despedida formal de Gijón. Desde ayer, sus restos reposan en el tanatorio, a la espera de que mañana, lunes, se celebre su funeral, a la una de la tarde, en la iglesia de San Pedro. Posteriormente será incinerado.

Aunque nació en Palencia, cuando Miguel Díaz Negrete apenas tenía mes y medio de vida su familia se trasladó a vivir a Mieres, donde su padre, José Avelino Díaz Fernández-Omaña, había logrado una plaza de arquitecto municipal. Fue allí donde inició su formación, primero en los colegios de las Dominicas y de los 'Baberos', y más tarde en el Instituto Alfonso II de Oviedo. En 1932, no obstante, su padre fue nombrado arquitecto municipal de Gijón, por lo que la familia se trasladó a una vivienda unifamiliar de El Bibio y Díaz Negrete continuó sus estudios en el Instituto Jovellanos. En 1935 se mudó a Madrid, donde hizo el primero de los dos cursos de Ciencias Exactas, indispensables para acceder a la carrera de Arquitectura. Su formación se vio interrumpida por el estallido de la Guerra Civil, que le sorprendió disfrutando de las vacaciones estivales en el domicilio familiar, en Gijón.

Tras el conflicto retomó su formación, primero con el curso aún pendiente de Ciencias Exactas y a continuación con la carrera de Arquitectura, que terminó en 1947. Ese año contrajo matrimonio con Ana María Sanz Moliner, a la que estuvo unido hasta el fallecimiento de ella, en febrero del año pasado. Según destacan sus allegados, la pérdida de su esposa, con la que tuvo seis hijos, supuso para él un duro golpe, que superó apoyándose en sus hondas convicciones religiosas.

Del Busto y Camín

Ya titulado, y tras regresar a Gijón, Díaz Negrete inició su trayectoria profesional con diferentes tareas del Colegio Oficial de Arquitectos, entidad que en 1998 reconoció su larga trayectoria concediéndole su medalla de oro. En 1948, apenas un año después de haber acabado sus estudios, se incorporó al estudio de Manuel del Busto, que acababa de ser asumido por su hijo Juan Manuel del Busto tras la repentina muerte del primero. Díaz Negrete y Del Busto formaron desde entonces un auténtico matrimonio profesional cuyo primer gran éxito fue la victoria en el concurso nacional para el diseño de la sucursal gijonesa de la Caja de Ahorros de Asturias, la sobria construcción que aún hoy conserva Cajastur en la plaza del Carmen. Contaron ya entonces con la colaboración de Rubio Camín, autor de los motivos escultóricos en bronce, cobre y latón que decoran la fachada. La alianza se mantendría en proyectos posteriores. Por ejemplo, cuando en 1962 los dos arquitectos ganaron el concurso convocado por el Instituto Nacional de Previsión para una residencia sanitaria y un ambulatorio en Orense. El diseño entusiasmó de tal manera a los responsables de esta institución que posteriormente encargaron a Del Busto y Díaz Negrete otras instalaciones similares en Mérida, Villablino, Soria y Palencia. Todas ellas cuentan también con obras de Rubio Camín. La pareja de arquitectos también fue autora del diseño de la residencia hospitalaria Virgen Blanca de León, recientemente remodelada, una de las obras de las que el difunto Díaz Negrete se reconocía más satisfecho.

A lo largo de su carrera tuvo la oportunidad de trabajar en edificios residenciales, de oficinas, cines, teatros, instalaciones bancarias, naves industriales y construcciones religiosas, como por ejemplo la iglesia de Nuestra Señora de Begoña. También fue responsable, en 2001, del diseño para la rehabilitación de la Escalerona, siguiendo el proyecto que siete décadas antes había realizado su propio padre.

Al margen de su labor profesional, Díaz Negrete ha estado muy presente en la vida social de Gijón, como cofundador del Club de Golf de Castiello y patrono de la Fundación Centro Español de Solidaridad Principado de Asturias, impulsora de Proyecto Hombre.

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