«Cualquiera puede ser voluntario, con o sin fe, si dispone su energía a ello»

«Al lado de Kike Figaredo he aprendido que cuando hay necesidad de verdad, hay agradecimiento pleno» María José Gómez-Rodulfo Presidenta de SAUCE

MARCOS MOROGIJÓN.
María José Gómez-Rodulfo, en Battambang, junto a Kike Figaredo y dos niñas camboyanas en febrero de 2008. ::                             E. C./
María José Gómez-Rodulfo, en Battambang, junto a Kike Figaredo y dos niñas camboyanas en febrero de 2008. :: E. C.

SAUCE es una ONG volcada en crear esperanza y futuro en Camboya, país trágicamente castigado tras un genocidio de dos millones de personas y 20 años de guerra civil. Surgió en 2001, a raíz de la instalación de Kike Figaredo como prefecto apostólico en Battambang, para canalizar apoyos a favor de los más desfavorecidos en las áreas de discapacitados, educación, sanidad y desarrollo agrario. La madrileña María José Gómez-Rodulfo es la cabeza visible de la organización.

-¿Qué diferencia a SAUCE de otras ONGs?

-SAUCE es una ONG de voluntarios: todas las personas que aquí trabajamos lo hacemos de una forma totalmente voluntaria, no recibimos ningún tipo de sueldo ni salario, por lo que toda la financiación que recibimos va íntegramente a Camboya, a las personas que lo necesitan.

-¿Cómo definiría la figura de monseñor Kike Figaredo?

-Le definiría como una persona buena, buena de verdad. Kike es alguien totalmente entregado a los más necesitados y con una vocación de servicio que no conoce cansancio. Lo más llamativo es que ayudar a los demás es lo que le hace ser plenamente feliz.

-¿Qué es lo más importante que ha aprendido a su lado?

-Que cuando hay necesidad de verdad, hay agradecimiento pleno.

-¿Qué ha supuesto la concesión de la Medalla de Plata de Gijón?

-Muchísima alegría y satisfacción. Supone una gran inyección de energía. Sentimos un agradecimiento difícil de expresar, centrado en la alcaldesa de Gijón y todo su equipo, al igual que en todo Gijón por su continua preocupación e interés por el trabajo de Kike que, pese a sus 26 años en Camboya, como buen asturiano lleva muy presente a su ciudad. Es más, le cuento una anécdota: por la influencia de Kike, los niños de Battambang dicen cariñosamente que «Gijón es el lugar más importante de España».

-¿Qué momento vive el voluntariado en Asturias y España?

-Desconozco las cifras oficiales, pero nosotros recibimos año tras año un aluvión de solicitudes de jóvenes españoles para ir a colaborar voluntariamente a Camboya. En verano organizamos un grupo de 30 universitarios, pero recibimos el doble de peticiones.

-¿Qué es lo más gratificante de dedicarse al voluntariado?

-Es un privilegio tener la oportunidad de trabajar en un proyecto tan serio y necesitado como es SAUCE. Mi vinculación con la organización, Kike y Camboya me ha dado amplitud de vida, ha reforzado más mi escala de valores y me hace sentir algo más útil hacia las personas menos afortunadas.

-¿Se puede ser voluntario sin tener convicciones religiosas?

-Sí, por supuesto. A mí me ayudan y empujan mis creencias religiosas, pero pienso que la bondad y la entrega forman parte de la naturaleza humana, por lo que cualquiera, creyente o no, puede ser voluntario si dispone su energía a ello.

-¿Qué objetivos se marca SAUCE para los próximos años?

-Nuestras prioridades para los próximos años son dos: por un lado, asistir en las necesidades básicas de los más pobres, es decir, trabajar para que dispongan de comida, una casa digna, unas mínimas condiciones sanitarias, educación y posibilidades de trabajar y progresar; y por otro, los niños y jóvenes, las nuevas generaciones, a las que esperamos que, de la mano de Kike, les podamos brindar mejores oportunidades de futuro.