Los vecinos de Babia buscarán el apoyo de Castilla y León para expropiar Pinos

Consideran «ilegal» la anexión del puerto leonés que promueve Mieres y defienden el enclave como motor económico de la zona

MARTA VARELAMIERES.

«Expropiaremos Pinos para que vuelva a ser leonés». Eso fue lo que acordaron las juntas vecinales de la zona leonesa de Babia, después de reunirse en la mañana de ayer para fijar posición sobre el conflicto que les enfrenta a Mieres, cuyo Ayuntamiento promueve la anexión de este puerto.

El concejo del Caudal aprobó por unanimidad una moción presentada por el grupo municipal popular para solicitar a la Junta General del Principado que reclame a las Cortes Generales la incorporación como territorio asturiano de los montes ganaderos del concejo en el entorno del aún hoy puerto leonés de Pinos. En la moción se apela a dos artículos de la Constitución que permiten abordar una reordenación de las fronteras entre regiones, como consideran que es el caso de Mieres y Pinos.

Sin embargo, las juntas vecinales de Babia ven en la pretensión mierense un «claro ataque» y, por ello, van solicitar a la Junta de Castilla y León que tome «cartas en el asunto». Esperan que el primer paso en defensa de sus intereses pueda darse en la reunión con el consejero de Fomento, Antonio Silván, que previsiblemente se celebrará en enero. «Confiamos en que el consejero apoye a las juntas vecinales, que son de la comunidad», explicó el asesor jurídico de las juntas, Carlos González Antón , que en todo momento se refiere a esta situación como «un conflicto territorial». González Antón manifestó ayer que «el Ayuntamiento de Mieres está gestionando y promocionando, como titular del monte y arrendatario, competencias públicas dentro del territorio de León, algo absolutamente ilegal, y cuando se ha visto con dificultades para continuar con esta actuación, ha aprobado en un pleno promover la anexión del terreno de Babia, de alto valor ambiental».

El Ayuntamiento leonés de San Emiliano celebró una sesión plenaria el pasado viernes donde se rechazó la anexión territorial que plantea Mieres. Y en la misma mostraron su apoyo a los ganaderos de la zona y su intención de expropiación del monte para devolverlo a León y conseguir que el Puerto de Pinos, en vez de ser un problema, se convierta en el motor de desarrollo de Babia». Los vecinos de esta zona lo tienen claro: «la única solución definitiva y satisfactoria a este conflicto es la expropiación»

Ahora su confianza está puesta en la Junta de Castilla y León, en que apoyen la expropiación para ejecutar de inmediato un Proyecto Regional de Puerto de Pinos. Las líneas básicas serán la educación ambiental, la ganadería extensiva, la investigación ganadera y ambiental y la conservación del espacio natural y de las especies y el centro de deportes de Alta Montaña de Babia. Babia quiere promover centros de senderismo o alpinismo en el puerto de Pinos, colaboraciones con la Universidad de León en temas de investigación ganadera y dotar de seguridad a la disponibilidad de pastos por los ganaderos de los pueblos con derechos históricos en Pinos y ganaderos de Babia.

Colonización asturiana

Desde Babia todo el conflicto de los pastos y la titularidad asturiana de Pinos se ve como una «colonización asturiana», en la que durante años se ha permitido al Ayuntamiento de Mieres «ejercer potestades públicas como el arrendamiento a ganaderos asturianos».

Una visión que dista mucho de la defendida por el ejecutivo local mierense que no quiere hablar ni negociar sobre la titularidad de estas 900 hectáreas. «Pinos es de Mieres, sólo hablaremos para mejorar la gestión de sus pastos» apostillan desde el Consistorio.

En 1926 una subasta propició que la oferta de Mieres posibilitase la compra de 900 hectáreas de pastos ubicadas en el puerto leonés de Pinos. Los pastos generadores del conflicto engloban a cinco fincas: Monte Puerto, el puerto de La Cantarilla, el puerto de Cueva de Puerco y la Cubilla, el puerto de Navares y el puerto de Vega de los Gorgaveros. Durante años se quiso impulsar una ordenanza de pastos. Pero no hubo forma. Ahora las discrepancias son irreconciliables.