Siete décadas dando la bienvenida

El edificio de la estación de ALSA de Gijón, inaugurado el 30 de diciembre de 1941, alcanza los 70 años de antigüedad

DAVID NORIEGAGIJÓN.
Fotografía tomada en 1945, en la que se ve la Gota de Leche, la Casa Rosada y la estación de ALSA, que cumple ahora 70 años. ::                             E. C./
Fotografía tomada en 1945, en la que se ve la Gota de Leche, la Casa Rosada y la estación de ALSA, que cumple ahora 70 años. :: E. C.

Descansando entre las calles Magnus Blistak, Llanes y Ribadesella, es lo primero que miles de viajeros han visto al llegar a Gijón. Otros tantos, lo último cuando se despedían de la ciudad con más o menos ganas de volver. El emblemático edificio de la estación de autobuses cumple la friolera de 70 años como anfitrión para todos los pasajeros de ALSA.

El 30 de diciembre de 1941, tras tres años de obras y un desembolso de dos millones de pesetas de la época, se inauguró esta simbólica finca. Se trata de una obra del arquitecto cubano Manuel del Busto, junto a su hijo, Juan Manuel del Busto. El urbanista, que cuenta en la ciudad con varios edificios, como la Escuela Superior de Comercio, de 1911, o los antiguos cines 'Roxy', nació en 1874 en la localidad cubana de Pinar del Río. No obstante, se trasladó a Gijón en 1919, donde residió hasta su fallecimiento, en 1948.

Tanto padre como hijo son dos de los grandes artífices de la imagen urbana de la ciudad y de los máximos exponentes del racionalismo arquitectónico. Esta tendencia se caracteriza por el uso de formas geométricas simples y el rechazo al uso de la decoración sobrepuesta en las fachadas. Su uso se extiende por gran parte de los edificios más emblemáticos de la ciudad.

En este caso resalta la utilidad del reloj de chaflán, que corona la torreta de la esquina de las calles Magnus Blistak con Llanes. Además, un elemento a tener en cuenta es el diseño del rótulo de neón rojo que identifica a la estación y la armonía entre lineas rectas y curvas que cada día es testigo de emotivos encuentros y tristes despedidas.

El episodio más trágico de la historia del edificio fue el ocurrido el 12 de julio de 2002. Aquel día, una cornisa de piedra y hormigón, que atravesaba la estación desde la calle de Ribadesella a la de Llanes, se desprendió de improvisto sobre los viajeros que esperaban para emprender su trayecto y los empleados que hacían su trabajo por la zona. El suceso provocó un gran caos en la estación y, en total, once personas resultaron heridas.

Por desgracia, el edificio llega a su 70 cumpleaños bastante maltrecho. En los últimos años ha vivido sus horas más bajas. El desplome de su techumbre en 2002 no hizo más que poner de manifiesto su ya de por si conocida situación de ruina y aumentar aún más su deterioro estructural. Este accidente obligó a construir los andenes con marquesinas que continúan hoy ofreciendo servicio.

Por ello, la empresa propietaria del inmueble, ALSA, se vio obligada en 2007 a realizar obras de apuntalamiento del edificio. El objetivo era el de garantizar la seguridad de todos los viandantes y usuarios de la estación, así como proteger la fachada de la finca, catalogada con el nivel de protección más alto (A) y protegida por la Comisión de Patrimonio del Principado de Asturias y la Concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento.

No obstante, la pretensión inicial de la empresa de transportes era la de derribar la fachada protegida dentro de las obras que se llevaron a cabo en la estación en 2007 para después construir una réplica de la original. Pero la Administración no dio el visto bueno. Otro de los puntos más tensos entre ALSA y el Ayuntamiento fue la petición de derribar parte de la fachada. La Concejalía de Urbanismo también se negó.

Con todo, y a pesar de su antigüedad, al edificio de Manuel del Busto aún no le ha llegado la hora de jubilarse. Deberá continuar siendo el portero de los pasajeros de ALSA. Al menos, hasta que se construya la estación intermodal de Moreda. Entonces dejará de dar la bienvenida a los miles de viajeros que cada año llegan a Gijón, pero se convertirá en parada obligatoria dentro del recorrido turístico y arquitectónico de la ciudad.