El paciente escudero

Agustín Iglesias Caunedo tomará el bastón de mando municipal tras años de méritos en las segundas filas del PP

IDOYA REYOVIEDO.
Agustín I. Caunedo. ::
                             MARIO ROJAS/
Agustín I. Caunedo. :: MARIO ROJAS

Agustín Iglesias Caunedo (Oviedo, 1971) lleva años a la sombra de Gabino de Lorenzo, aupado y defenestrado en varias ocasiones por el ahora Delegado del Gobierno en Asturias. Un hombre de segunda fila desde que llegara a la política con 20 años, hace otros tantos, encargado de la fontanería del Partido Popular en la ciudad como su secretario general, pero también en la región. Porque Caunedo ha sido mucho más relevante es ese segundo puesto del podio, donde ha conseguido cargos importantes.

El próximo alcalde de la ciudad es presidente del Comité Electoral del PP de Asturias, miembro de la Junta Directiva Nacional del PP y consejero de Liberbank. Un hombre camaleónico que sabe recolocarse rápidamente entre las intrigas palaciegas y los movimientos de partido. Él mismo se considera un político de vocación.

Sus referencias hay que buscarlas al otro lado del charco. Es un fiel seguidor de la serie televisiva el Ala Oeste de la Casa Blanca y participó en una campaña electoral con un candidato a gobernador del partido republicano en Texas. En uno de sus últimos viajes a Estados Unidos se trajo como regalo para un par de amigos unas biografías de Ronald Reagan. Un ídolo que encaja con la figura de Gabino de Lorenzo: político atípico, populista y que desarrolló políticas económicas radicales (véanse las numerosas privatizaciones de servicios públicos).

Y como el equipo de Jed Bartlet en el Ala Oeste, Caunedo creía en su candidato. Tras una intensa actividad en Nuevas Generaciones, obtuvo su primer acta de concejal en la primera legislatura de Gabino De Lorenzo. Entre los años 1991 y 1995 fue concejal delegado de Juventud, Empleo, Promoción Social y Mercados. Pero el alcalde le apartó de su equipo. Pasó entonces a ocupar un puesto como diputado de la Junta General del Principado. Sus habilidades en arenas políticas le situaron como portavoz del Grupo Parlamentario Popular. Y entre tanto volvió a ganarse los favores de De Lorenzo.

En 2003, regresó al Ayuntamiento como edil de Presupuestos y Coordinación y 2007 ya ocupaba el número 4 de la lista. Dice su excompañero en el equipo de gobierno municipal Gerardo Antuña, que si hubiera de destacar algo de Caunedo sería su exigencia. «Exige lo mismo que da y tiene un gran criterio. Es el relevo natural», declaró. Esa búsqueda de perfección, según comentaron algunas fuentes, fue la causa del último enfado de De Lorenzo con su delfín. En 2009, el alcalde, harto de escuchar quejas de unos concejales contra otros, diseño una reorganización de su equipo. Las competencias fuertes (Economía, Personal y Presupuestos) pasaron a Jaime reinares, quedando para Caunedo apenas un cargo de 'supercoordinador'.

Volvió a ubicarse, otra vez a ser el hombre de Gabino. Esta vez, en mayo de 2011, fue como número dos en las listas, puesto que le acredita ahora como alcalde. Ayer, en su twitter decía que «era la noche de la magia y la ilusión». Su cara más amable. Porque de él se dice de todo. Desde que es maquiavélico, su lado más amargo que hace poco mostró tras un pleno en un enfrentamiento, insultos de por medio, con el portavoz de Foro Asturias, Arturo González De Mesa; hasta que en el trato corto es una persona encantadora, una persona generosa que no duda en cuidar del hijo de su exmujer, la portavoz parlamentaria popular, Isabel Pérez-Espinosa.

«Es uno de los peones más destacado del gabinismo, que ha hecho todo tipo de trabajos», describe el portavoz de IU, en el Ayuntamiento, Roberto Sánchez Ramos. «Yo prefiero no decir nada, que es el día de Reyes», se limitó a decir Paloma Sainz la que fuera una de sus principales adversarias políticas. A partir de ya, Caunedo descubrirá cómo se desenvuelve en su nuevo puesto: el de la primera fila.

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