La otra historia americana

El Valey de Castrillón muestra una colección de fotografías que enmiendan la memoria de la época tomadas entre 1898 por españoles que emigraron a Nueva York

:: PACHÉ MERAYO
La otra historia americana

No todos los españoles que se fueron a hacer las Américas se quedaron en La Habana o Buenos Aires, un gran número puso rumbo a Nueva York. «Son una gota en el océano, aunque no por eso menos importantes», dice James D. Fernández, nieto de un asturiano que se instaló en la gran manzana antes de la depresión, y hoy comisario de la exposición 'La colonia: Un álbum fotográfico de inmigrantes españoles en Nueva York, 1898-1945', que se puede contemplar en el Valey Centro Cultural de Castrillón.

Catedrático de la Universidad de Nueva York y muy interesado «intelectualmente» en el viaje de aquellos hombres y mujeres que partían de diferentes puntos de la península «para mejorar sus vidas en ultramar», se encontró, realizando un ensayo sobre cómo vivieron los emigrantes españoles la guerra civil a miles de kilómetros de distancia, con una serie de personas que empezaron a enseñarle fotos. «Pronto me di cuenta de que eran la prueba documental de una historia que corrige el lugar común de la presencia española en los Estados Unidos». Una presencia, dice el experto, que siempre se había vinculado con los frailes y conquistadores que colonizaron buena parte de los continentes americanos en los siglos XVI, XVII y XVIII. «Pero la realidad es muy distinta a finales del XIX y principios de XX».

Para demostrarlo se ha traído a Asturias una gran colección de viejas fotografías familiares de descendientes de españoles que echaron en ese tiempo raíces en Nueva York. Lo hace, precisamente, con vocación de reconstruir «la poco conocida historia de este fascinante episodio». Una historia, «la otra», advierte, que divide, como la propia exposición, en cuatro capítulos.

El primero titulado 'Ni frailes ni conquistadores' hace referencia a la humildad de la mayoría de los que llegaron a la ciudad, en busca de un futuro. «Casi todos eran obreros», recuerda. El segundo capítulo lo denomina 'Los barrios y sus gentes' y narra fotográficamente los lugares donde llegaron a trabajar, «en muchos de ellos con gran éxito laboral». Son tabacaleras, bares, sombrererías.

En un tercer apartado James D. Fernández cuenta la vida rural y cómo muchos de aquellos hombres y mujeres que habían dejado el campo en busca de la urbe más moderna, «tras la depresión no tuvieron más remedio que volver a la tierra». Allí, por cierto, ponen de moda el turismo rural que se nutre de la propia colonia de españoles. Acuden a la llamada del aire fresco y la leche recién ordeñada. «Es un éxito», apostilla.

Cierra la exposición un cuarto relato, contado como todos con instantáneas, dedicado a la guerra, «que también habla alto y claro de cómo la mayoría de los que se movilizaron allí lo hacían a favor de la república».

Tras el éxito obtenido en la ciudad de Nueva York, donde permaneció más de ocho meses en el Centro Cultural Rey Juan Carlos I de España de la Universidad neoyorquina, la muestra fotográfica, que estará abierta al público en el Valey hasta el 14 de abril, queda completada con un montaje de vídeo y un catálogo, prologado por el escritor Eduardo Lago.