El arte que empieza por la educación

«Hay que seguir empujando los límites para que las fronteras formales se abran a los nuevos conceptos», dice Benjamin Weil Trendelenburg 2.3 cierra sus puertas con una lección teórico-práctica

PACHÉ MERAYOGIJÓN.
Mesa redonda. De izquierda a derecha Juanjo Palacios, Vitor Joaquín, José Manuel Costa, Benjamin Weil y Jaime Rodríguez, en el Museo Barjola. ::
                             CITOULA/
Mesa redonda. De izquierda a derecha Juanjo Palacios, Vitor Joaquín, José Manuel Costa, Benjamin Weil y Jaime Rodríguez, en el Museo Barjola. :: CITOULA

Trendelenburg 2.3, el encuentro de artistas de aquí y de fuera de nuestras fronteras reunidos para mostrar las experiencias sonoras y visuales «más sugerentes e innovadoras» del arte postdigital, cerró ayer sus puertas en el Museo Barjola con una proclama clara en pro de la educación y el conocimiento compartido. Rogó por ambas el director de actividades de Laboral Centro de Arte y Creación Industrial, Benjamil Weil, quien hizo una solicitud más: «Seguir empujando los límites para que las fronteras formales se abran a los nuevos conceptos del arte». Pero no estaba solo Weil en sus peticiones.

Con él compartieron solicitudes y mesa redonda en el museo el artista, profesor y productor portugués Vitor Joaquín; el director de la galería Texu, de Oviedo, Jaime Rodríguez; el crítico José Manuel Costa, y el fonografista, experto en paisajes sonoros, Juanjo Palacios. Todos coincidieron en el mismo punto educativo, aunque en el caso del creador portugués más que una cuestión de aprendizaje ante el arte que llega con el siglo, lo que es necesario tener es una actitud positiva frente a cualquier envite de la vida. «Cada cual tiene su punto de vista, una motivación diferente y unos intereses diferentes», pero, según dijo, lo que finalmente cuenta es cómo se enfrenta cada cual a los problemas. Solucionándolos, criticándolos o dejándose llevar por su marea.

El evento, que concluyó con una lección no solo teórica, sino también práctica, ya que hubo en el Barjola dos actuaciones en directo de dos artistas sonoros -Irísono y Pedro Pina-, llevó a otras conclusiones. Una de ellas es que «la democratización de la herramientas digitales está permitiendo trabajar a muchos más artistas que antes». Eso al menos opina Juanjo Palacios, convencido de que «hay que crear una estructura educativa que permita ejercer a la sociedad un punto de vista crítico». «Educar sí», apostilló Weil, «pero también compartir conocimiento». Y es que el director de Laboral quiere que quienes ejercen de comisarios en las exposiciones cumplan también labor de «intermediarios» entre el artista y las instituciones y entre los universos creativos y la sociedad. «Estamos obligados a confrontar formas de creación contemporánea».

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