El plan de Movilidad considera necesario modificar la mitad de las paradas de bus

Eminirá las situadas en glorietas y, curvas y suprimirá todos los refugios para hacer las detenciones en el carril para tráfico

GONZALO DÍAZ-RUBÍN GDRUBIN@ELCOMERCIO.ESOVIEDO.
Usuarios en una parada de la calle Uría. ::                             M. ROJAS/
Usuarios en una parada de la calle Uría. :: M. ROJAS

Cada autobús urbano luce en su parte posterior una señal de ceda el paso en un intento -en vano, según las conclusiones del plan de Movilidad- de que el resto de conductores les permitan reincorporarse a la circulación desde las paradas. La solución al problema consiste en modificar la mitad -209 de las 418 existentes- con un coste de unos 564.000 euros.

El servicio tiene dos tipos de paradas: en línea y en refugio. Las paradas en línea son aquellas en las que el autobús se detiene en el propio carril de circulación. No necesitan obras, basta colocar un poste o marquesina y pintar las marcas viales, pero suponen la interrupción de la circulación durante la carga y descarga de viajeros. Las paradas en refugio constan de una zona fuera del carril de circulación en la que el autobús se detiene. Su gran ventaja es que no se interrumpe la circulación durante el periodo en el que el autobús está detenido.

Refugios inútiles

En la práctica, en el día a día, sostienen los redactores del plan, esta ventaja teórica no existe. La «insuficiencia de las dimensiones» de la mayoría de este tipo de paradas con refugio dificulta la entrada y salida de los autobuses. «La mala práctica del resto de conductores, que no priorizan la circulación del autobús», la existencia de mobiliario urbano mal ubicado, que diificulta la entrada o la salida, o la escasa anchura de los refugios eliminan las posibles ventajas.

Las reincorporaciones al tráfico, además de ser difíciles y suponer un riesgo de colisión, hacen que disminuya la velocidad media. Uno de los objetivos declarados del plan es aumentar la velocidad comercial de la red desde los actuales 11 kilómetros por hora a, al menos, 15, con el fin de hacer más competitivo el transporte urbano frente a otros medios.

La propuesta de modificar las paradas nació de las observaciones de los conductores de TUA, representados por el comité de empresa. Los técnicos de Inca, la consultora de ingeniería contratada por el Ayuntamiento para el plan; los responsables de la concesionaria, y los trabajadores hicieron varias rutas por la ciudad a bordo de un autobús para analizar los puntos problemáticos de la red.

El cambio propuesto requerirá hacer obras en, al menos, 209 paradas. Los refugios se rellenarán con hormigón, para alinearlos con el resto de la acera, lo que obligará en muchos casos a adecuar la red de evacuación de aguas y también a desplazar el mobiliario y acondicionar la señalización, tanto horizontal. Todo con un coste medio de 2.700 euros por parada. El plan prevé abordar la reconversión de las zonas de detención en varias fases, con la adecuación ya este ejercicio de una veintena de ellas.

Conductores y glorietas

En las zonas en las que existen o existirán -el plan prevé implantar una decena de kilómetros más- carriles-bus el cambio de las paradas no plantea problemas. En el resto, salen perdiendo los otros conductores. «Las paradas en línea afectan al tráfico general, pero priorizan el transporte urbano», sostienen los redactores. El resto de conductores tendrán que esperar a que los viajeros suban y bajen del coche de línea.

La reforma para convertir las paradas refugio en paradas en línea se aprovechará para otra serie de mejoras como la eliminación de paradas en curvas, y, «especialmente en glorietas, que hacen dificultoso el acceso al autobús desde las aceras al no poder arrimar el vehículo, lo que igualmente inutiliza el sistema de bajada de la rampa para discapacitados».

Otra de las medidas previstas para aumentar la velocidad comercial es la instalación de semáforos que prioricen el paso de los autobuses. El sistema consiste en automatizar la regulación de los cruces para que el autobús los encuentre abiertos cuanto llegue a la intersección. Según los técnicos, la medida no tiene mayor complejidad que programar los semáforos, todos conectados por una red de fibra óptica con el centro de control, y adecuar el sistema de control de autobuses mediante GPS. Los redactores estiman que la implantación del sistema en una veintena de cruces para las principales líneas apenas tendría un coste de 50.000 euros.