«Exigimos un compromiso del Gobierno de Asturias con la escuela pública»

Un millar de docentes reclaman en la calle un pacto de los partidos políticos en defensa de la educación

A. VILLACORTAOVIEDO.
La concentración convocada por los sindicatos docentes, ayer, en la ovetense plaza de España. ::
                             JESUS DÍAZ/
La concentración convocada por los sindicatos docentes, ayer, en la ovetense plaza de España. :: JESUS DÍAZ

Al grito de «La escuela no se vende, se defiende», alrededor de un millar de profesores convocados por los cinco sindicatos con representación en la Junta de Personal Docente reclamaron ayer frente a la Delegación del Gobierno y a la Consejería de Educación a los partidos políticos asturianos «un gran pacto en defensa de la educación». Y, «a quienes aspiren a formar Gobierno en Asturias, un compromiso explícito de no aplicar recortes educativos, además de sostenerla como prioridad política y presupuestaria, asegurando el derecho al empleo y a la calidad de la enseñanza pública» en la región.

«Ni Cascos ni Mercedes ni Javier. Ni UPyD ni Izquierda Unida. Ninguno de ellos tiene excusa. Y, de no adoptar este compromiso, deben estar seguros de que la sociedad asturiana se lo demandará», cargó Beatriz Quirós, en nombre de SUATEA. Y no la tienen, dijo, porque, «aunque haya mucha gente que todavía no se lo cree, lo que está en juego con la aplicación de los recortes impulsados por el Ejecutivo de Mariano Rajoy son más de 2.200 puestos de trabajo que se perderán el próximo curso y unas condiciones para alumnos y profesores que suponen atentado brutal contra la escuela pública asturiana».

Medidas que, en opinión de Enrique Fernández, al mando de la Federación de Enseñanza de CC OO, «tendrán efectos devastadores tanto en la calidad de la educación como en el empleo. Y quien diga lo contrario, miente».

Además, lejos de ser «coyunturales y temporales», como se encarga de explicar por activa y por pasiva el ministro José Ignacio Wert, el plan del Ejecutivo central esconde, según Fernández, «que en este país, desde el ciclo de 0 a 3 años a la Universidad, sólo podrán estudiar con garantías aquellos que pertenezcan a determinadas clases sociales. Nos conducen a una educación para ricos y para pobres. Y eso no estamos dispuestos a consentirlo, por lo que exigimos que las medidas anunciadas, que invaden las competencias autonómicas, se retiren de manera inmediata», una denuncia formulada también por Lucas Álvarez, portavoz de CSIF.

«Manifestamos nuestra total repulsa a estas medidas que suponen un retroceso en la historia de la educación de nuestro país en décadas», apuntaba Gúmer Rodríguez, al frente de ANPE. Una tesis que también defiende Mario Suárez, director del gijonés colegio Jovellanos: «Como no nos movilicemos, volveremos a la situación de hace treinta años, con masificación en las aulas y la imposibilidad de las clases populares de acceder a la Universidad».

En ese mismo mensaje, en el de defender «un sistema educativo del que nos podemos sentir orgullosos», abundaba también Daniel Rodríguez, en representación de FETE-UGT, que llamó «a todos los asturianos a manifestarse el domingo en Gijón. Porque este es un asunto que debe preocuparnos a todos».

Por el momento, según ha confirmado la consejera Ana Isabel Álvarez, las medidas comenzarán por las aulas de tres años, que pasarán a acoger a 25 alumnos en lugar de a 20, un comienzo que a la Junta de Personal le parece «aberrante», con «niños embutidos en clase».

María José Secades, maestra en el Colegio Público Santiago Apóstol de Mieres, ya ha pasado de la indignación al «cabreo»: «Se van a cargar todos los programas, porque, con el aumento de carga lectiva al profesorado, las cuentas no cuadran. Que luego no nos pidan calidad. Las Matemáticas no engañan».