Profesores «indignados» por los recortes

Un grupo de docentes universitarios se sitúa en primera línea de la protesta contra los ajustes en educación

AZAHARA VILLACORTAOVIEDO.
El claustro del edificio histórico, repleto de manifestantes. ::                             ROJAS/
El claustro del edificio histórico, repleto de manifestantes. :: ROJAS

«Entre perplejo e indignado ante una política que va a tener efectos demoledores. Lo que se anuncia es algo terrible». La sensación que acompaña durante los últimos días a Francisco Erice, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Oviedo, ha calado también en buena parte de los docentes de la institución, explica, «independientemente de su ideología». Y dice más: «Incluso entre gente que está próxima a la ideología del Partido Popular y pese a que la universidad asturiana es bastante conservadora y se mueve por la inercia de asistir a los acontecimientos con una visión fatalista».

Esa misma indignación ha provocado que no sólo sean ya los alumnos los que salgan a la calle y que esta semana pudiese verse a varios representantes del profesorado apoyando a sus alumnos en la manifestación convocada por las asambleas de estudiantes.

Una avanzadilla de docentes (de la que formaban parte la catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales Paz Andrés, el catedrático de Derecho Constitucional Ignacio Villaverde o Aquilina Fueyo, profesora titular de Ciencias de la Educación y presidenta de la Asociación Asturiana de Pedagogía) había calentado previamente la protesta con un manifiesto en el que profesores, alumnos y personal de administración y servicios llamaban a «defender la educación pública frente a los recortes anunciados en el ámbito de los Presupuestos Generales del Estado. Un nuevo paso adelante en los ataques que, desde el inicio de la crisis, se están orientando contra los servicios públicos, de manera especial contra la educación y la sanidad públicas», cargaban.

Los argumentos suscritos también por Javier Mato, profesor titular de Economía Aplicada, o Rubén Vega, profesor doctor contratado de Historia contemporánea, son claros: «La reducción del gasto en educación de un 22%, llega, en lo relativo a la educación universitaria, a un 61%». Y «esto se traduce en una reducción del personal docente, en un incremento de las tasas, en la sobresaturación del alumnado por aula, en un incremento de las horas docentes de los profesores y profesoras contratados, en reducciones del gasto en investigación, en el empeoramiento de las condiciones laborales del personal docente, investigador y de administración y servicios; en definitiva, en una merma de la calidad de la educación».

«Un intento de laminar literalmente la Universidad pública», resume Erice, convencido de que, «si el plan del Gobierno sale adelante, será muy difícil recuperar lo que había sido logrado hasta ahora».

Sus cuentas referidas a las matrículas resultan palmarias: «En Asturias, desde el curso 1993-1994, las tasas universitarias se han incrementado en un 103%». Y, «en este sentido», defiende Erice, «el rector está mostrando una actitud coherente al pedir su congelación».

Aida Terrón, profesora de la Facultad de Formación del Profesorado y Educación, unas de las que también se manifestó codo a codo con los estudiantes, pone el acento en «la falta de profesorado que va camino ser endémica en algunas titulaciones»: «Se les llena la boca hablando de excelencia continuamente y lo que tenemos en un desastre. Estamos con grupos de ciento y pico alumnos y, digan lo que digan, es imposible que aprendan igual que en clases más reducidas». Pero es que el futuro no pinta mejor: «La previsión es que van a desaparecer más de 2.000 puestos de trabajo en la enseñanza media, pero en la Universidad van a ser muchos también».

La «paralización de la aplicación de la Estrategia Universidad 2015 y el cese de los recortes en materia de servicios públicos» se convierten, así las cosas, en exigencias. Porque, como resume Miguel Presno, profesor titular de Derecho Constitucional: «El constante deterioro de la financiación de la Universidad publica nos afecta a todos. Espero que el Gobierno del Principado, sea el que sea, siga apostando por la Universidad. La única que tenemos».