La escuela pública se echa a la calle contra el tijeretazo de 3.000 millones

2.000 manifestantes protestan en Oviedo mientras Wert asegura que «los jóvenes están más preocupados por sacar el curso»

AZAHARA VILLACORTAOVIEDO / GIJÓN.
Cabecera de la manifestación que discurrió por la calle Uría de Oviedo y en la que participaron 2.000 personas. Las protestas se repitieron por toda España. ::                             JESÚS DÍAZ/
Cabecera de la manifestación que discurrió por la calle Uría de Oviedo y en la que participaron 2.000 personas. Las protestas se repitieron por toda España. :: JESÚS DÍAZ

«Nunca pensé que iba a ver la escuela franquista y la escuela de Rajoy. Que vayamos a volver a lo mismo». Ana María García, profesora en el gijonés Colegio Jovellanos, a punto de jubilarse tras 40 años de docencia, cabreada más que indignada, se declara en lucha contra «la destrucción de todo lo conseguido desde la Transición, del ataque frontal a la escuela pública, el pilar básico de la igualdad. Del modelo de escuela para ricos y para pobres». Y, como ella, profesores, padres y alumnos de El Entrego a Pravia, de Tineo a Avilés. Anónimos y cargos públicos como la diputada de IU Noemí Martín o el secretario general del PSOE de Oviedo Alfredo Carreño.

En total, más de 2.000 personas salieron a la calle ayer por la tarde en Oviedo para mostrar su rechazo al decreto aprobado por el Ejecutivo central que pretende que las autonomías recorten 3.000 millones de euros en enseñanza a partir del curso que viene. Un tijeretazo que se suma a los más de 3.400 millones que ya han perdido en los dos últimos años escuelas y universidades.

No estuvieron solos a la hora de leer un «manifiesto en defensa de la enseñanza pública asturiana» ante la sede de la Consejería de Educación y Universidades del Principado, que se mantuvo en silencio durante todo el día, porque la 'jornada de lucha' se tradujo en decenas de concentraciones que salpicaron toda la geografía española respaldadas por miles de personas.

Concentraciones, asambleas, encierros o paros simbólicos en las escuelas a la hora del recreo, convocadas por el Sindicato de Estudiantes y por la Plataforma Estatal por la Escuela Pública, fueron el ensayo general de la huelga convocada para el 22 de mayo en todo el país y en todos los niveles educativos. Y, en la región, «fueron todo un éxito», a decir de Pablo Martínez, del IES Concejo de Tineo, que marchó con sus alumnos hasta el Ayuntamiento como protesta y que, visto lo visto, tiene claro que el paro será masivo: «Además de la pérdida de la calidad del sistema educativo, ya no sólo están en peligro los interinos, sino la gente que tiene plaza. Se acabaron las vacas sagradas».

Corte de tráfico en Gijón

Las principales ciudades asturianas, calentadas por los sindicatos UGT, CC OO y Suatea, además de por el Sindicato de Estudiantes y por la asociación de padres Miguel Virgós, fueron escenarios del malestar de la comunidad educativa, que se concentró por la mañana en la ovetense plaza de España y en la gijonesa del Parchís, llegando incluso a interrumpir el tráfico en la avenida de la Constitución.

Y mientras que el portavoz estudiantil Tohil Delgado explicaba que las próximas movilizaciones ganarán manifestantes, ya que fueron menos multitudinarias que en otras ocasiones por ser época de exámenes, el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, le respondía desde Bruselas asegurando que «los jóvenes están más preocupados por sacar el curso que por salir a la calle» y que no comparte los «juicios, o más bien prejuicios», que se están haciendo sobre las medidas del Gobierno, tras lo que el PSOE le reclamó que deje de menospreciar la opinión de estudiantes, familias y profesores «ante unos recortes que suponen una regresión en la calidad y en la igualdad de oportunidades».

Otra veterana, Consuelo Torre, docente en el IES ovetense Pérez de Ayala, se preguntaba, por ejemplo, «cómo piensan reducir el fracaso escolar si reducen también los apoyos para alumnos con dificultades en Primaria, cuando todo el mundo sabe que llegar a Secundaria con retraso es llegar acabado».

Concluía la lectura del manifiesto: «La enseñanza pública es uno de los termómetros que mejor mide la dignidad y la vergüenza de un Gobierno. La educación pública es nuestro derecho, no su negocio».