La salamandra, una avilesina típica

Sacavera. Ejemplar grande del parque Ferrera. ::
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Sacavera. Ejemplar grande del parque Ferrera. :: GRUPO MA VEA

Encendimos una hoguera, y al empezar a salir las llamas, allí comenzó a moverse algo, hasta que salió una sacavera del fuego». Esta historia es contada por algunas personas mayores, vivida por pocos y transmitida de padres a hijos por la mayoría. Se basa en historias casuales, cuando al preparar una hoguera se hacía sobre piedras donde se refugiaba una salamandra, o se cogían maderos donde estaba refugiada una sacavera.

Y es que la salamandra común (Salamandra salamandra), llamada popularmente sacavera, vive en zonas húmedas, escondiéndose de día en el suelo, entre rocas y maderos. Sale de noche y en días húmedos. En España la vemos por toda la franja cantábrica, atlántica y pirenaica, presente también en algunas montañas interiores.

Vive en tierra y va sólo al agua a reproducirse. Paren en otoño-invierno y tiene más hijos cuanto más grande y vieja es la madre. Los huevos se desarrollan en el útero materno y nacen en forma de larva; pero hay poblaciones en Asturias y otras regiones cantábricas que son vivíparas: se desarrollan totalmente dentro de la madre y nacen ya con forma de adulto. Comen insectos, lombrices y caracoles y tienen pocos depredadores debido a la sustancia irritante que hay en su piel. Hay que afirmar que no es venenosa como mucha gente cree, sino que la sustancia que segrega su piel es para que irrite la boca de un depredador (por ejemplo, un zorro) y no se la trague. Su llamativa coloración ya advierte que no es comestible.

Pero su color también nos indica su clasificación taxonómica. En Asturias vive la raza S.s. bernardezi, que suele tener dos franjas amarillas a lo largo de su negro cuerpo. A veces esas franjas quedan reducidas a puntos lineales.

Llega a vivir hasta 20 años, midiendo hasta 23 centímetros. Como el resto de anfibios, está protegida, aunque sus poblaciones están disminuyendo por la destrucción de su hábitat, desecación y pérdida de zonas acuáticas, incendios, tala de bosques, contaminación y atropellos en las carreteras. Así, tras días lluviosos pueden contarse decenas de animales atropellados, como en la carretera a los lagos de Covadonga.

En el parque de Ferrera

Siempre se conocieron buenas cantidades de salamandras en el parque de Ferrera. Así, en unos de los jardines de Galiana colindantes se recogió recientemente un centenar de salamandras, pero buenos números ya se habían visto hace años. En el entorno de la Casa de Cultura también se han visto decenas de ellas.

Hace varias semanas estaban varios jardineros municipales quitando las raíces de un árbol muerto junto a La Noria. Nos avisaron de unas salamandras que habían aparecido allí: dos eran pequeñas pero una era enorme. Medía 20 centímetros, cerca del límite máximo conocido para la especie, y la más grande que en Mavea habíamos visto nunca. Investigadores gallegos consultados nos comentaron que tampoco habían visto nunca un ejemplar de semejante tamaño. Era hembra porque estaba preñada. Su coloración era similar a la subespecie gallega (S.s. gallaica), pero la avilesina tenía las manchas amarillas dispuestas más como líneas que como puntos.

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