Nacho Orviz ya está en casa

«Aunque en lo físico Ferrán y yo estábamos bien, nunca llegamos a coger el ritmo», explica el montañero gijonés tras llegar a Asturias

S. GARCÍAGIJÓN.
Nacho Orviz, ayer en el aeropuerto, nada más aterrizar en Asturias. ::                             SERGIO LÓPEZ/
Nacho Orviz, ayer en el aeropuerto, nada más aterrizar en Asturias. :: SERGIO LÓPEZ

Nacho Orviz ya está en casa. El montañero gijonés recalaba en el Principado de Asturias en un vuelo desde Barcelona a última hora de la tarde en lo que fue el punto final a una aventura que le mantuvo dos meses alejado de Gijón, en la cordillera del Himalaya con la ascensión al Everest como objetivo, una empresa que abordaron por la cara Norte, sin recurrir al oxígeno artificial y en un estilo alpino.

Una meta que no pudo alcanzar en esta ocasión, en la que formaba expedición con el catalán Ferrán Latorre. Los 8.848 metros de altitud de la cima del mundo se mostraron inalcanzables.

La masificación, el robo de los víveres y el material necesario para la ascensión y una laringitis frustraron cada uno de los tres intentos de Orviz en la que era, también, su tercera expedición al Everest, sin olvidar los distintos accidentes que se produjeron y el rescate de un sherpa en su último intento a la cumbre.

«Estoy cansado en lo físico y en lo psicológico-reconocía ayer Orviz nada más llegar a Gijón- ya que ha sido una expedición muy larga. Nos pasó de todo y eso mentalmente se paga». Nacho detalló que nunca llegaron a «coger el ritmo» adecuado porque siempre había alguna sorpresa. «Aunque físicamente estábamos bien Ferrán y yo, no tuvimos ni un momento para poder centrarnos en nuestra expedición», añadió tras aterrizar en el aeropuerto asturiano.

Nuevos proyectos

A sus 53 años, ha hecho cima en siete de los catorce 'ochomiles' que jalonan la cordillera del Himalaya.

Ahora, toca, descansar y estar con su familia antes de afrontar otros retos, que podrían pasar por el K2 o la Patagonia.

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