La ciudad que se duplica

Los suelos de naturaleza urbana suman el 22% de los 186 kilómetros cuadrados del municipioLa ponencia del Catastro revela que la superficie de suelo urbano se ha doblado desde 1995

GONZALO DÍAZ RUBÍNOVIEDO.
Prado de la Vega, en la imagen, que junto con La Corredoria suman más de 130 hectáreas añadidas a la ciudad de Oviedo. ::                             JESÚS DÍAZ/
Prado de la Vega, en la imagen, que junto con La Corredoria suman más de 130 hectáreas añadidas a la ciudad de Oviedo. :: JESÚS DÍAZ

Cuando España era un bosque de grúas, Oviedo también puso su granito de cemento y ladrillos. La gerencia del Catastro, con ocasión de la revisión de los valores pendiente desde hace 17 años, pone al día los datos sobre las superficies de suelos de naturaleza urbana del municipio. Desde la última revisión, se han incrementado en un 191%. Se ha duplicado su superficie al pasar de 2.192 hectáreas en 1995 a 4.196 este año. El crecimiento significa que de los 186,6 kilómetros cuadrados del concejo, algo más de 41 (un 22%) tienen ya esa consideración de suelo de naturaleza urbana.

El dato dibuja un municipio hormigonado, pero sólo es cierto sobre el papel. La revisión-adaptación del Plan General de Ordenación Urbana que entró en vigor en 2006 supuso la rectificación de más de un millón de metros cuadrados de suelos rurales como urbanizables. El objetivo declarado era promover la construcción de más de 10.000 viviendas protegidas. Seis años después, apenas hay centenar y medio de ellas iniciadas sobre aquellos terrenos recalificados, pero los suelos, todos, tienen ya consideración de urbanos.

Roberto Sánchez Ramos, portavoz de IU, recuerda a «aquellos paisaninos a los que, en tiempos de grandes bonanzas, se les prometían pisos y plusvalías. Las viviendas no acaban de llegar, pero lo que les va a llegar seguro es el recibo del IBI como suelo urbano». Mucho más gravoso.

La ciudad consolidada

Según el Catastro, la ciudad consolidada, Oviedo, tiene ahora una superficie de casi 1.900 hectáreas (1.894) y éstas sí son casi todas de cemento, ladrillo, asfalto y zonas verdes. Una cifra que, desde 1995, ha crecido y mucho. Solo entre La Corredoria y Prado la Vega, suman más de 130 hectáreas añadidas al mapa en estos años; otras 100 corresponden a La Manjoya, y casi 60 a Montecerrao. No todo está urbanizado. Caben excepciones como el plan especial de La Tenderina, que impulsa Fercavia y frenado, tras concluir las expropiaciones.

Las normas del Catastro consideran suelo urbano todo aquél calificado como tal y, además de la obviedad, a todos aquellos urbanizables desde la aprobación de su plan parcial. El matiz hace que aún bolsas de suelo que no se han considerado transformadas o que figuren como urbanizables suman 400 hectáreas y que aún están sin desarrollar.

Las principales poblaciones del municipio también aportan sus ladrillos y metros de cemento: San Claudio tiene 92,6 hectáreas de suelos de naturaleza urbana; Trubia, 92,1; Tudela Veguín, 26,8, y Olloniego suma 21,8.

La otra clave está en la delimitación de los suelos de los núcleos rurales, que no se hizo en la revisión de 1995. Suman 1.686 hectáreas. Aquellos planes, anunciados por el anterior concejal de Urbanismo, para crear más bolsas de suelos urbanizables entorno a los pueblos mediante una nueva revisión del PGOU quedaron en agua de borrajas. También, la mayor parte de los desarrollos incluidos antes. La crisis ha dejado una ciudad para medio millón de habitantes. Siempre que vivan sobre el papel de los planos.

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