L' Amuravela abarrota Cudillero

Cesáreo Marqués le recita a San Pedro todo lo ocurrido durante el año con ironía y humor

SANTY MENORCUDILLERO.
L' Amuravela abarrota Cudillero

Cudillero se vistió de gala un año más con motivo de la fiesta de L' Amuravela, declarada de interés turístico nacional en 1976 y que el día 29 de junio de cada verano congrega en la localidad pixueta a miles de personas que, tras una misa solemne y una procesión, escuchan a un vecino del pueblo -Cesáreo Marqués Valle, desde 1985- recitar en verso y en pixueto los acontecimientos acaecidos durante todo el año, todo ello dirigido a San Pedro, patrón y protector del pueblo de Cudillero.

A las once y media se inició la misa solemne en la Iglesia de San Pedro, cantada po rel Coro Mixto San Pedro de Cudillero, y a su conclusión, alrededor de las 12.15 horas, dio inicio una procesión llevada a cabo por la Cofradía de Jesús Nazareno, que desembocó en la plaza de La Marina, donde tuvo lugar el tradicional sermón llevado a cabo por el citado Cesáreo Marqués.

Era mucha la expectación y Marqués, que lleva 27 años consecutivos recitando el Sermón, y 17 escribiéndolo, demostró su experiencia y su saber hacer conmoviendo a los asistentes, que se emocionaron en los tramos más delicados del mismo, y rieron a carcajadas con el ingenio del orador. Y es que Cesáreo, dominador del pixueto, no se dejó nada en el tintero. Hubo guiños hacia la política, la corona, el deporte, la prensa del corazón y, cómo no, hacia la pesca, en la que «poucus cambius tuviamus, pos garremus poucu o muchu, lus precius siampri tan baxus».

La climatología acompañó y Cesáreo Marqués continuaba con sus versos, refiriéndose también tanto a los mercados como a la prima de riesgo: «¿Quian será esa muyar que tantu la tan nombrandu? La prima riasgu pa riba, la prima riasgu pa baxu, paez que vivi en Cuideiru ya tian la casa n'el Cantu ya al subir o cuandu baxa siampri la tan anonceandu. Nun mandan lus gubiarnus, dicin, mandan lus mercaus, pa m'idea mandarun siampri, peru ahora más descarau, asina que nun t'ixtrañi haiga tantu indignau, pos siampri somus lus mesmus lus que pagamus el patu».

Tras el tradicional verso de despedida-«¡Amura vela!, ¡isa vela!, ¡fuego a babor!, ¡fuego a estribor!, ¡Viva Pedro!»- llegó la ovación, acompañada de la explosión de un pescador y una pescadora de papel situados a la derecha y a la izquierda de la barca sobre la que Cesáreo Marqués recitó el Sermón. Una ovación que dio inicio a las fiestas de Cudillero, las primeras del nuevo alcalde Gabriel López.

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