Pedaladas solidarias en el Tíbet y Nepal

Por cada kilómetro recorrido, la empresa Fluor entregará 30 céntimos al club Cosa Nuesa para la compra de sillas de ruedas Rosa Fernández y su equipo recorrerán en bici la ruta entre Lhasa y Katmandú

RUTH ARIASLLANERA.
Los participantes en la expedición con Rosa Fernández y el delegado de Fluor en Asturias. ::                             PABLO NOSTI/
Los participantes en la expedición con Rosa Fernández y el delegado de Fluor en Asturias. :: PABLO NOSTI

Cerca de 1.000 kilómetros separan la capital del Tíbet, Lhasa, de la de Nepal, Katmandú, una ruta que se desarrolla siempre por encima de los 3.600 metros de altitud y que incluye cinco puertos que superan los 5.00 metros. «Pasaremos a los pies de la diosa madre de la Tierra, el Everest», dice Rosa Fernández, la capitana de este proyecto solidario que recorrerá esa ruta incomparable en bicicleta.

La montañera asturiana más popular estará acompañada por un grupo de dieciocho personas, la mayoría amigos y conocidos, entre los que hay médicos, mecánicos y hasta fotógrafos. Estarán también acompañados de un equipo del programa Conexión Asturias de la televisión autonómica, que documentará todo el recorrido. Y lo harán para un fin que trasciende lo deportivo para marcarse un objetivo solidario: recaudar fondos para ayudar a un grupo de niños discapacitados aficionados a la práctica del baloncesto.

Por cada kilómetro que cada uno de los participantes de la expedición recorra, la delegación de Llanera de la multinacional Fluor entregará treinta céntimos de euro al club Cosa Nuesa. Si todo sale bien, se conseguirán unos 6.000 euros que servirán para adquirir sillas de ruedas adaptadas para ese deporte con las que los niños puedan practicarlo. «Ahora sólo les podemos dejar las sillas de adultos, pero no les sirven», explica el deportista paralímpico José Andrés Blanco, que anima al equipo a «dar la vuelta al mundo para que el dinero se multiplique».

Entrenamiento

De momento ya se están preparando para un reto que será duro por la dificultad de rodar en altura. «Es importante trabajar la resistencia e ir haciendo rutas de siete o más horas», comenta Rosa Fernández, que también advierte que durante las diez etapas en las que dividirán el recorrido, no contarán con demasiadas comodidades y ni siquiera está garantizada una ducha al finalizar el día. A pesar de eso, los participantes se muestran muy ilusionados por el proyecto, ya que a la sensación de aventura y superación que supone concluir el reto, se suma la satisfacción de saber que se está haciendo, además, por una buena causa.

La expedición partirá hacia Nepal a finales de agosto, donde pasarán unos días para ir aclimatándose antes de iniciar su itinerario el día uno de septiembre. Todos los días se realizará una conexión televisiva para dar cuenta del resultado de la jornada, con la esperanza de que todo el conjunto de aventureros logre culminar con éxito el trayecto.